Efectivos de la Policía dispersaron ayer con bombas lacrimógenas y balas de goma a varias decenas de personas que protestaban contra el fallecido arzobispo de Caracas, cardenal Ignacio Velasco, a pocos metros de la catedral donde era velado tras su muerte la medianoche del domingo a ayer.
Velasco firmó en abril de 2002 el decreto de facto del gobierno que derrocó por 47 horas al presidente Hugo Chávez y, según éste, lo visitó en su reclusión para convencerlo de que renunciara en medio del golpe de Estado.
El cardenal, máximo representante de la Iglesia Católica del país, que encabezó también las frecuentes polémicas entre los prelados y el presidente Chávez, falleció de un cáncer terminal la medianoche del domingo.
Desde la mañana de ayer, decenas de radicales chavistas se habían apostado en las afueras de la catedral de Caracas gritando consignas como "Uh oh, Ignacio se murió", y proclamaban que estaría "rindiendo cuentas" en el cielo, lo que mantenía en tensión la zona, adonde se dirigían feligreses a despedir al cardenal.
Los seguidores "chavistas" hicieron detonar algunos potentes petardos, corearon "vivas" al presidente venezolano y cantaron tonadas de corte revolucionario con el estribillo "y otro escuálido se murió".
El término "escuálido" es usado en la jerga oficialista para identificar a los enemigos del proceso de cambios que encabeza el presidente venezolano. También aparecieron carteles con la figura de Velasco al que se le incorporaron atributos diabólicos como cuernos y rabo.
"Es realmente lamentable lo que está ocurriendo acá, no es un día para acentuar divisiones, para ofender, es un día para la reflexión, de mucho pesar y luto para los venezolanos", dijo el portavoz de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, Ramón Muchacho.
Otra intervención de Velasco que desató fuertes controversias tuvo lugar durante la tragedia ocurrida en diciembre de 1999 en el litoral cercano a Caracas, en la que las fuertes lluvias provocaron deslizamientos de tierra que sepultaron a unas 20,000 personas.
En aquella ocasión, el cardenal insinuó en una homilía que el desastre natural pudo ser un "castigo de Dios" por la "soberbia" con la que, en su opinión, había actuado el presidente frente a esa situación. Se espera que el cardenal sea velado hasta mañana en la catedral de Caracas, donde será enterrado.