Los dirigentes chiítas iraquíes responsabilizaron de la inseguridad a las fuerzas de la coalición estadounidense-británica mientras miles de fieles participaron ayer en Nayaf, al sur de Bagdad, en los funerales de tres empleados del gran ayatolá Mohammad Said al Hakim muertos la víspera en un atentado.
Turquía, que planea enviar unos 10,000 militares que formarán parte de una fuerza internacional encargada de mantener la seguridad en Irak, también pidió el lunes a los estadounidenses que actúen contra la inseguridad.
"Estos actos criminales fueron perpetrados por miembros del ex régimen, por ignorantes y perdidos que no quieren que esta ciudad conozca la seguridad", afirmó Ammar Abdel Aziz Al Hakim, hijo del representante de la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica en Irak (ASRII) en el consejo de gobierno transitorio.
"Las fuerzas de la coalición tienen toda la responsabilidad por lo que pasó, ya que intentan traer la paz con los tanques en lugar de contar con las fuerzas honorables en Irak", declaró en alusión a la "Hawza", la autoridad religiosa chiíta más importante.
El joven dignatario chiíta radical Moqtada Sadr denunció por su parte el atentado y exigió "una investigación rápida para encontrar a los responsables de esta acción criminal y presentarlos ante la justicia".
Una lucha de influencias enfrenta a la "Hawza", que exhorta a los chiítas a ser pacientes frente a la ocupación estadounidense, con el joven imán radical Moqtada al Sadr, que predica en la ciudad vecina de Kufa.
Las fuerzas de la coalición continúan siendo víctimas de ataques: tres soldados estadounidenses fueron heridos ayer por tres cohetes antitanques disparados contra la caravana en la que viajaban cerca de la base de Habaniya, al oeste de la ciudad rebelde de Faluja (50 km al oeste de Bagdad), según un testigo.
Por su parte, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Abdulá Gul, afirmó que Estados Unidos tiene que hacer todo lo posible para garantizar el orden en el norte de Irak, luego de los mortales enfrentamientos entre los miembros de las comunidades turcomanas y kurdas.
La tranquilidad volvía poco a poco tras los enfrentamientos entre kurdos y turcomanos que dejaron 13 muertos en 48 horas en la región de Kirkuk.