"Hoy despunta la primavera"", destacó el mandatario en una ceremonia con más de un millar de invitados en la sede de gobierno de La Moneda.
Es la culminación de una lucha de 15 años por reformar la Constitución que Pinochet hizo aprobar en un plebiscito en 1980 sin registro electoral ni oposición permitida, legitimando su régimen dictatoria.
El congreso aprobó el mes pasado las reformas que eliminan la institución de los senadores designados, la inamovilidad de los jefes militares y el influyente Consejo de Seguridad, entre otras. Además, reducen el período presidencial a cuatro años.
Desde el restablecimiento de la democracia en 1990 se habían efectuado cambios parciales a la Constitución en los gobiernos precedentes de Patricio Aylwin y Eduardo Frei. Pero esta vez las reformas fueron más profundas y sólo quedó pendiente, como lo destacó Lagos en la ceremonia, el sistema electoral binominal que permite a la oposición derechista tener la misma representación que la mayoría oficialista y excluye a las minorías.
A juicio de analistas los cambios sepultan la pretensión de Pinochet de dejar una Constitución que velara por su denominada "democracia protegida"".
Pinochet, actualmente de 89 años y sometido a investigaciones judiciales por sus violaciones a los derechos humanos y presunta corrupción, se amparó en su Constitución para mantenerse hasta 1998 en la jefatura del ejército tras dejar el poder en 1990.
Y durante seis meses alcanzó a ejercer como senador vitalicio, cargo que voluntariamente abandonó tras su procesamiento el 2001.
El Partido Comunista y otros grupos de la izquierda más radical se negaron a asistir a la ceremonia por considerar insuficientes las reformas.
El nuevo texto constitucional lleva desde ahora la firma de Lagos en reemplazo de la del ex dictador. Cuando Lagos firmó uno de los ejemplares un coro interpretó el Himno a la Alegría de Beethoven.
Lagos señaló que la nueva Constitución no tendrá garantes ni guardianes en clara alusión a esa condición que tenían explícitamente los militares y que hacían valer su opinión en el Consejo de Seguridad Nacional, donde los jefes castrenses tenían la misma representación que las autoridades civiles.
El mandatario abogó por la modificación del actual sistema electoral binominal, que se logró sacarlo de la Constitución. Pero precisó que esa será tarea para su sucesor o sucesora.
"Este es un día muy grande para Chile.
El cardenal Francisco Javier Errázuriz, uno de los invitados a la ceremonia, dijo que "me alegro mucho de haberse logrado este gran consenso"".
El jefe del ejército, general Juan Emilio Cheyre, dijo alegrarse de que los cambios se hayan aprobado por los poderes del estado.
Fin de los nueve senadores "designados" o "institucionales" sin someterse al sufragio universal, entre los cuales figuraban cuatro ex jefes de las Fuerzas Armadas en representación del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y la policía militarizada de Carabineros.
Fin de los asientos vitalicios en el Senado para los ex presidentes. Sólo el ex mandatario Eduardo Frei (1994-2000) ocupa en la actualidad una banca de por vida, que dejará vacía en diciembre próximo con motivo de las elecciones generales.
El Presidente de la República podrá remover de sus funciones a los comandantes en jefe del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, así como al director general de la policía de Carabineros.
El Tribunal Constitucional -encargado de resolver conflictos entre los poderes del Estado- aumenta de siete a 10 integrantes y desaparece el representante de las Fuerzas Armadas.