Las tareas de rescate tras el terremoto que dejó al menos 80 muertos y 820 heridos en el suroeste de China se intensifican, entre advertencias de que el mal tiempo puede perjudicar los trabajos de búsqueda y asistencia.
Entre las víctimas del sismo se encuentran al menos tres niños, alumnos que asistían a clase cuando sus escuelas se derrumbaron.

Según el subdirector del Departamento de Educación del condado de Yiliang -el más afectado por el terremoto-, Zhou Guangfu, los estudiantes se encontraban en clase en una escuela primaria de la aldea de Jiaokui cuando se produjo el movimiento de tierras.
Ocho de los estudiantes quedaron atrapados entre los escombros y los maestros y aldeanos solo pudieron rescatar con vida a cinco, agregó Zhou.

La televisión estatal china, informó que se abrió una carretera de acceso a las zonas afectadas.



