China planteó sus firmes condiciones para una mejora de los vínculos con Japón al afirmar al ministro del Exterior de Tokio que "no puede haber ambigüedades ni vacilaciones" en el cumplimiento de las demandas de Beijing sobre las interpretaciones históricas, las relaciones con Taiwán ni en otros asuntos cruciales.
Beijing presentó la visita de Fumio Kishida como un acto de acercamiento con una China furiosa, en momentos en que ambas partes intentan restaurar sus relaciones a las que han importunado las disputas territoriales, aspectos históricos y rivalidades en torno a su influencia en el este de Asia.
El ministro del exterior chino Wang Yi dijo a Kishida que los vínculos deben basarse en el "respeto de la historia, el cumplimiento de los compromisos y la cooperación más que en la confrontación".
Japón necesita "convertir sus palabras en hechos", sostuvo Wang.