Los descendientes de los primeros chinos que llegaron hace 161 años a Cuba rememoran el acontecimiento en un festival de cinco días en el Barrio Chino de La Habana, donde perduran las tradiciones y la cultura de la nación asiática.
Las estrechas callejuelas que discurren entre las alrededor de 40 manzanas de la barriada situada en la populosa zona de Centro Habana rezuman agitación y bullicio esta semana por los festejos del "Festival Chinos de Ultramar", desarrollados en un ambiente marcado por la huella de sus fundadores y de muchos de sus pobladores.
Una de sus habitantes es Margarita Wong Alfonso, hija de un emigrante de Cantón, que hoy administra un restaurante de comidas chinas que ella bautizó como "La Flor de Loto".
Según confesó, su vida siempre ha estado ligada a este lugar de la ciudad, y afirma que es "parte de esta comunidad, porque cada calle me recuerda a mis ancestros, a mi papá, uno de los creadores de estos cimientos".
"Por eso los descendientes estamos trabajando para que este histórico Barrio perdure con nuestros hijos y nietos", manifestó y entre todas las acciones en marcha para lograrlo cita la conservación del arte culinario y también del idioma chino que "hablan, cantan y declaman niños que viven aquí".