La reina Isabel II de Inglaterra inició ayer en París una visita de Estado de tres días durante la cual celebrará el centenario de la Entente cordial, acuerdo de amistad entre ambos países enfrentados durante décadas por rencillas coloniales.
En su cuarta visita de Estado a Francia, la reina, que viajó desde Londres acompañada de su esposo, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, fue recibida con honores militares por el presidente Jacques Chirac y su esposa Bernadette en la céntrica plaza de la Concorde, en la entrada de la avenida de los Campos Elíseos.
El presidente francés y la reina escucharon sus respectivos himnos nacionales, la Marsellesa y el God save the Queen, mientras pasaron revista a las tropas.
La soberana había llegado a la capital francesa un Eurostar especial, tren de alta velocidad que cruza el canal de la Mancha, bautizado para la ocasión con el nombre de "Entente cordiale" y decorado con los colores de las banderas de ambos países.
La reina Isabel II de Inglaterra pidió que británicos y franceses no se dejen separar "por las tensiones políticas del momento actual".
"No podemos dejar que las tensiones políticas del momento, sean cuales sean los resentimientos que suscitan de una parte y de otra, nos dividan", declaró la reina en un brindis pronunciado en francés durante la cena de gala ofrecida en su honor por el presidente Chirac, en el palacio del Elíseo.
Tras posar ante la prensa, ambos responsables se reunieron en privado. "Sabemos muy bien que ninguna de nuestras dos grandes naciones, ni Europa, ni la Alianza atlántica, pueden permitirse la falta de solidaridad ante las amenazas a las que nos enfrentamos en el ámbito de nuestra seguridad y prosperidad", dijo la reina.
Francia y Gran Bretaña se habían distanciado en los momentos previos a la ofensiva militar en Irak de marzo del 2003, que Londres apoyaba y París rechazó de plano.
"El centenario de la Entente Cordial es muy apropiado en este momento. Espero que sea la ocasión de reconocer y exaltar todo lo que tenemos en común", añadió.
La Entente Cordial, firmada en Londres el 8 de abril de 1904, selló la amistad entre ambas naciones y puso fin a décadas de rivalidades coloniales sobre todo en países como Marruecos, Egipto o Madagascar.
En contrapartida, el presidente francés realizará una visita a Gran Bretaña el próximo otoño, que pondrá fin a las celebraciones conmemorativas de la Entente Cordiale.