El neogaullista Jacques Chirac arremetió ayer contra la extrema derecha, que "degrada y ensucia la imagen y el honor de Francia", y afirmó que si es reelegido el domingo responderá "con la acción" a las necesidades de los franceses.
"Ha llegado el momento de la acción", afirmó Chirac en una entrevista con la cadena de televisión "TF1", a tres días de la segunda vuelta de las Presidenciales, en las que tiene todas las de ganar por amplio margen al candidato ultraderechista, Jean-Marie Le Pen.
No quiso desvelar sus intenciones sobre el primer ministro al que nombrará si es reelegido, pero aseguró que quiere un equipo "alejado de toda preocupación política personal".
"Se acabaron las carreras personales" en política, porque "no es conforme al interés de Francia, ni a las preguntas que, con razón, se hacen los franceses", afirmó Chirac, quien añadió que "la única exigencia en política es el servicio de los ciudadanos y de la patria".
Quiere un equipo "coherente, competente", "resuelto y capaz de actuar, y de poner en marcha las propuestas" presentadas en la campaña para responder a las necesidades de los franceses, como reforzar la autoridad del Estado, fomentar la solidaridad y volver a colocar a Francia en el camino del "crecimiento y el empleo".
Para Chirac, los votantes de Le Pen y también otros quisieron expresar en la primera ronda presidencial del pasado día 21 su "descontento e incomprensión" y hay que responderles "no con palabras sino con la acción"
Ese día, el ultraderechista Le Pen eliminó de la liza al primer ministro saliente y candidato socialista, Lionel Jospin, en un verdadero seísmo político.
Poco después de la entrevista televisada, Chirac afirmó en su último mitin de campaña en Villepinte (al norte de París), que "el extremismo no es la respuesta" a los problemas del país.
El domingo, todos los franceses deben ser conscientes de que tienen en la mano "una parcela de la nación", dijo Chirac, que pide también a los electores de izquierdas que "corten el paso a la extrema derecha".
Mientras, Le Pen celebró su único mitin de campaña en Marsella, en el sur, en medio de grandes medidas de seguridad, porque unas horas antes hubo una manifestación en su contra, en la que participaban políticos de varios partidos de izquierda.
Ante sus seguidores reunidos en el Palacio de los Deportes, el líder del Frente Nacional afirmó que "la victoria es posible" y que los franceses tienen la posibilidad el domingo de dar "una lección histórica" a este "chanchullero", en alusión a Chirac.