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Ciclista payaso recorrerá el mundo regalando sonrisas

El español lvaro Neil sobre su bicicleta atravesó el desierto del Sahara y la selva tropical en el corazón de África, para llegar a los lugares pobres y donde hace falta una sonrisa con su espectáculo gratuito.


Han sido dos ruedas, dos turbantes, dos mudas de ropa interior y dos bicicletas lo que ha necesitado el español Álvaro Neil para atravesar el continente negro durante 1,000 días: por eso ha llamado a su libro "África con un par".

Neil salió hace tres largos años de su ciudad natal, Oviedo, España y recorrió 30 países en bicicleta, atravesó el desierto del Sahara y la selva tropical en el corazón de África, para cerrar esta etapa con un libro que acaba de terminar en El Cairo.

Como ha optado por la autoedición, el libro sólo estará a la venta en su página web -www.biciclown.com a partir del próximo 17 de diciembre.

 

"África es expresividad y espontaneidad", reflexiona, mientras que el mundo árabe Mauritania, Sudán, Egipto "sufre demasiados tabúes, barreras, reglas: en mis espectáculos en el mundo árabe, los hombres delante, las mujeres detrás; los niños a la derecha, las niñas a la izquierda, y todo así".

Y es que Neil ha dado no menos de 40 espectáculos de payaso, eligiendo siempre barrios desfavorecidos, o cárceles, o hospitales, pero también aprovecha cualquier situación cotidiana para intentar hacer un truco de magia o despertar una sonrisa en plena calle.

Fascina tanto la faceta de payaso como la de ciclista solitario al que la vida le empujaba a un destino de notario hasta que lo dejó todo y se echó la bicicleta al hombro para dar la vuelta al mundo.

 

"África me ha enseñado a ser paciente y a ir más allá de mi capacidad de sufrimiento. Cuántas veces habré dicho no puede hacer más calor o ya no soporto más moscas, para luego darme cuenta de que había nuevas pruebas que superar", comenta.

Aunque a veces parezca un ermitaño, es un hombre de su tiempo. Siempre encuentra un momento para alimentar su página web, aunque se desvíe 100 kilómetros de su ruta en busca de un cibercafé, y responde a todos aquellos que le escriben.

También lleva una pequeña placa solar, y un teléfono satélite que le ayuda a hablar con periodistas o patrocinadores "como el día que me llamó una radio estando en el monte Kenya".

 

A veces se cruza con otro ciclista, comparte el camino durante unos días, pero prefiere la soledad. "La soledad te permite conocerte mejor y propicia el acercamiento con la gente. El viaje debe ser solitario, aunque reconoce- te impide compartir con un compañero los buenos momentos".

Su bicicleta pesa 18 kilos , pero transporta otros 62 en tiendas de campaña, libros, ropa, un ordenador, comida, agua y recambios- y con ella ha recorrido 38,000 kilómetros africanos, pero "Kova" -en alusión a la virgen de Covadonga, la patrona de su tierra asturiana ha exhalado su último suspiro y será una nueva -tal vez "Donga"? la que le lleve por Asia.

De Asia sabe poco, prefiere no leer para no ir con prejuicios ni ideas preconcebidas, aunque luego, se documente para escribir sus libros.

 

Piensa pasar siete años por Asia y luego el resto de continentes hasta dar la vuelta al mundo, pero su único plan es que de Egipto irá a Jordania y luego al Líbano. Le gustaría pasar el verano en Mongolia, pero tal vez lo cambie por los Juegos Olímpicos de Pekín.


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304814
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América