Es un gato de pedigrí y se llama Cinnamon (Canela).
También es el primer felino cuyo genoma fue decodificado, y pasó a la historia científica en unión de un selecto club de mamíferos entre los que hay perros, chimpancés, ratas, ratones, vacas y seres humanos.
Se espera que el mapa del genoma de este gato arroje luz sobre algunas formas de enfermedades felinas y humanas.
Los gatos contraen cientos de padecimientos parecidos a los humanos como una variedad de ceguera hereditaria.
Este mismo año, un grupo de científicos lograron encontrar el gene de mutación que causa esta condición en los gatos.
El análisis de la secuencia del genoma felino también podría arrojar luz en temas que van desde la evolución hasta los orígenes de la domesticación, según los investigadores.
"Podemos comenzar a interpretar esta información en términos de una de las creaciones especiales de la evolución, que también es probablemente uno de los más grandes depredadores que ha habido en la historia", explicó el doctor Stephen O'Brien, del Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos, quien encabezó el proyecto.
Como otros mamíferos, el gato tiene alrededor de 20,000 genes, y una comparación de su genoma (los genes que constituyen y mantienen al organismo) con los de otros mamíferos, permite estudiar las diferencias en términos biológicos, evolutivos y conductuales.
"Una cosa que me gustaría descubrir es los genes que causan la buena conducta en los gatos, los genes que permiten la domesticación, las cosas que les impiden matar a nuestros hijos y les hacen jugar con ellos", agregó O'Brien.
Los científicos usan un método de secuencia genética mediante el cual se extrae el Ácido Desoxirribonucleico (ADN), se fragmenta, se secuencia y se reensambla.
Este método ha permitido obtener una versión aproximada del genoma felino, incluyendo alrededor de 60% de las "letras" del ADN con muchos huecos entre ellas, manifestaron los científicos.
Una versión más completa, que podría terminarse el año próximo, se usará para establecer comparaciones con otros animales.
Las conclusiones del proyecto, que costó casi 2.5 millones de dólares, fueron publicadas en la revista Genome Research.