Cientos de personas nostálgicas por el pasado fascista de España realizaron ayer un mitin pacífico en la Plaza de Oriente de Madrid para conmemorar el 35 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco.
José María Pedreño, presidente de una asociación que quiere que se investiguen los abusos cometidos durante y después de la guerra civil española, dijo que la nación debe derribar ese divisivo recuerdo de la era franquista y hacer un monumento a lo absurdo de la guerra.