La catedral de México permaneció cerrada y las autoridades eclesiásticas dijeron que no la reabrirán hasta que el gobierno municipal garantice su seguridad.
La iglesia cerró sus puertas después que decenas de partidarios del ex aspirante a la presidencia Andrés Manuel López Obrador asaltaron el edificio que bordea a la famosa plaza capitalina del Zócalo el domingo, enfrentándose con feligreses y volcando bancos, de acuerdo con un comunicado publicado en la página de Internet de la catedral.
La Arquidiócesis de México describió el incidente como un hecho de violencia contra la iglesia.
"Se trata de un monumento nacional y ellos no lo pueden cerrar unilateralmente", afirmó Ebrard,
El jefe de Gobierno del Distrito Federal se mostró dispuesto a aumentar la seguridad en el templo y "garantizar la libertad de cultos" siempre y cuando haya "una solicitud para eso".