Se dice que los almuerzos gratis no existen. Pero por años, la mayoría de los cubanos han recibido comidas gratuitas en comedores operados por el Estado en sus lugares de trabajo. Sin embargo, en un esfuerzo por equilibrar el presupuesto, las autoridades cubanas están a punto de abolir esa medida.
Es un pequeño inicio tentativo para lo que podría convertirse en una reforma sustancial del estado de bienestar en la Cuba comunista.
Esta semana, cuatro ministerios gubernamentales cerraron todos sus comedores gratuitos en el país. A cambio, los trabajadores están recibiendo 15 pesos adicionales diarios (equivalentes a cerca de $ 0.70) para que compren sus propias comidas.
El Estado suministra cerca de 3,5 millones de almuerzos gratuitos al día.
Si este ensayo resulta exitoso, entonces todos los comedores ubicados en lugares de trabajo podrían ser abolidos.
El Gobierno dice que en estos tiempos económicos difíciles ya no puede enfrentar el gasto de $350 millones anuales que le cuesta el programa.
La medida de cerrar los comedores en los lugares de trabajo es vista también como un intento de reducir el monto de la comida robada de las empresas operadas por el estado.
El hurto de cosas en los lugares de trabajo es frecuente en Cuba, en donde es visto como una manera de complementar los salarios, que en promedio son inferiores a los US$20 mensuales.