La Corte internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, principal órgano judicial de la ONU, declaró ayer ilegal la valla de separación que construye Israel en Cisjordania, en un dictamen no vinculante, y reclamó que sea desmantelado.
El 17 de agosto de 1998 elgabinete interno israelí para la seguridad decidió que se levantaría una barrera de 80 kilómetros de largo sobre la llamada "línea verde" que separa Israel de Cisjordania para combatir el crimen oganizado, el contrabando y actos terrorisatas.
"La Corte concluyó ayer que la construcción de la valla constituye una acción no conforme a varias obligaciones legales internacionales que incumben a Israel", indica el dictamen leído en la audiencia pública de la CIJ.
El dirigente palestino Yasser Arafat afirmó que el dictamen es "una victoria" para el pueblo palestino.
"Nos felicitamos por la decisión que condena la valla racista. Esta decisión constituye una victoria para nuestro pueblo, para todos los pueblos libres y todos los movimientos de liberación del mundo", declaró Arafat a los periodistas en Ramala.
Por su lado, el gobierno israelí estimó que la corte había "ignorado totalmente el terrorismo palestino, causante de la construcción de la barrera".
La CIJ reclama el desmantelamiento de los 200 km de la obra construida en Cisjordania: "Israel tiene la obligación de cesar inmediatamente las obras de construcción del muro que están en curso en el territorio palestino ocupado, en particular en y alrededor de Jerusalén este, y de desmantelar inmediatamente lo que ya se ha construido".
Además la Corte reclama que sean indemnizados los palestinos que hayan sufrido daños a causa de la obra. Asegura que "todos los Estados tienen la obligación de no reconocer la situación ilegal que resulta de la construcción del muro" y de no hacer nada que pueda prolongarla.
Por último, los jueces llaman a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad de la ONU a "considerar las acciones para poner fin a la situación ilegal que resulta de la construcción del muro".
La Asamblea General de las Naciones Unidas recurrió a la CIJ para que opinara sobre la legalidad de la barrera. Pero el gobierno israelí ya había anunciado que no reconocía la competencia de esa corte.