La ciudad del El Alto, escenario principal de la revuelta popular de octubre y habitada en su mayoría por migrantes aymaras del altiplano, ha sido identificada por las autoridades como el "centro de un tráfico clandestino de armas".
El viceministro del Interior, Saul Lara, manifestó ayer a la prensa que fusiles y municiones del Ejército robados por reclutas de los cuarteles fueron confiscados cuando pretendían ser vendidos en una feria de esa ciudad de 800,000 habitantes.
"Nos preocupa porque es grande la cantidad de armas que hemos recuperado hasta ahora. En últimos operativos confiscamos una decena de armas que son de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas", señaló Lara.
Según fuentes de Inteligencia en la popular feria de El Alto, también se comercia en forma clandestina con armas de procedencia peruana y brasileña.