Un grupo brasileño de activistas contra la violencia clavó ayer, sábado, decenas de cruces negras en la playa de Copacabana de Río de Janeiro, como muestra de solidaridad con las víctimas de la matanza ocurrida el pasado viernes en una escuela de Estados Unidos.
Los manifestantes, de la Organización no gubernamental Río de Paz, también instalaron en la playa una bandera estadounidense y un cartel de seis metros de largo y tres metros de alto con el dibujo de una paloma herida, manchada por manos sucias de sangre.
La matanza, ocurrida en la localidad de Newtow, en el estado de Connecticut y que le costó la vida a un total de 27 personas, 20 de ellos niños de edades que oscilaban entre 5 y 10 años, seis adultos y el propio atacante, ha sido fuertemente condenada por múltiples autoridades de todo el mundo.
La ciudad de Río de Janeiro vivió una tragedia similar a la ocurrida en Connecticut en el mes de abril del año pasado, en la que 12 niños fueron asesinados a tiros en la escuela pública municipal Tasso da Silveira del barrio de Realengo, por obra de un hombre de 23 años, Wellington Menezes de Oliveira, quien se suicidó después de cometer la masacre, al verse rodeado de fuerzas policiales.
Aquel ataque produjo, además, unos 20 heridos.