Clérigos y telespectadores se han puesto en Marruecos en pie de guerra contra un programa de cámara oculta que utiliza como gancho un desplazamiento en taxi y que ha llegado a hacer creer a sus víctimas que son objeto de secuestro y extorsiones.
La Asociación Marroquí de los Derechos de los Telespectadores denunció a la cadena pública marroquí "2M" ante el Tribunal Administrativo de Rabat para pedir su suspensión, alegando que "atenta contra la dignidad de los ciudadanos y contra las libertades individuales garantizadas por la ley".