El alud de acusaciones de abuso sexual contra figuras del mundo del cine y la política en EE.UU. ha reavivado el escrutinio del expresidente demócrata Bill Clinton, acusado durante años por varias mujeres, de diferentes afrentas.
Tras el escándalo del productor Harvey Weinstein, denunciado por decenas de mujeres por agresión sexual, Hollywood vive inmerso en la polémica ante nuevas acusaciones que salpican a actores como Kevin Spacey.
Pero la mancha de ese tipo de alegaciones también ha pringado a políticos como el senador demócrata Al Franken, acusado esta semana por una presentadora de "besarla a la fuerza" y agarrarle los pechos.
Esa acusación llegó en un momento de sensibilidad en el Congreso debido a las denuncias que pesan sobre Roy Moore, un candidato al Senado acusado de aprovecharse de varias adolescentes.
Por si fuera poco, la representante demócrata por California Jackie Speier reveló haber sufrido, hace años como joven empleada del Congreso, acoso sexual por parte de un superior en la oficina de un congresista de su partido.