Hillary Clinton comenzó su última semana como secretaria de Estado de EE.UU., un cargo que ha elevado su popularidad al nivel de “estrella” mundial y que abandona entre interrogantes sobre su salud y sus aspiraciones presidenciales.
Apenas un mes después de superar una conmoción que la mantuvo ingresada varios días, y ataviada aún con unas gruesas gafas para mitigar la visión doble que le provocó el golpe, Clinton se prepara para dejar atrás la diplomacia, un trabajo que ella no esperaba y que se ha convertido, hasta ahora, en el punto culminante de su carrera.
“Este ha sido el honor más extraordinario posible”, dijo Clinton en una entrevista conjunta con el presidente Barack Obama a la cadena CBS. “Y voy a echarlo muchísimo de menos”.
Para su última semana en el cargo, Clinton tiene preparada una conferencia por vía satélite con jóvenes de todas las regiones del mundo y el lanzamiento de un proyecto educativo en lengua árabe, entre otras actividades.
Con una popularidad que ronda el 70% en las últimas encuestas y una innegable buena imagen en el extranjero, Clinton es “la primera secretaria de Estado que además ha sido una estrella del rock mundial”, según dijo al diario “Los Ángeles Times” un alto funcionario que pidió el anonimato.
“Eso le ha permitido plantear asuntos en la agenda mundial que nadie antes que ella ha sido capaz de hacer”, aseguró el funcionario.