El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, son bajas casi seguras en el nuevo Gabinete que tendrá que conformar el recién reelegido presidente de EE.UU., Barack Obama, para un segundo mandato que se prolongará hasta 2016.
Clinton, quien el pasado 26 de octubre cumplió 65 años, ha repetido por activa y pasiva que no seguirá al frente de la diplomacia estadounidense.
Se quiere ir poco después de la investidura de Obama en enero, aunque ha dicho que se mantendrá en el cargo hasta que se confirme un sucesor.
Para sustituir a la ex primera dama se barajan dos nombres: el exsenador y excandidato presidencial John Kerry y la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice.
Geithner también ha expresado en público su deseo de no seguir como secretario del Tesoro en un segundo mandato de Obama, en parte por el gran desgaste acumulado durante la gestión de la recuperación económica del país tras la crisis de 2008.
El sustituto de Geithner tendrá entre sus retos reducir el desempleo, actualmente en un 7.9%, y negociar con el Congreso para acordar un plan de recorte del déficit público que evite cortes automáticos del gasto y la extinción de las rebajas impositivas adoptadas en los años de George W. Bush.
El efecto combinado de esas dos medidas puede precipitar a la primera economía del mundo a una nueva recesión, según observadores.