El vicepresidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela recordó ayer al presidente Hugo Chávez que debe acatar las decisiones de ese organismo sobre la posible convocatoria a un referendo revocatorio del mandato del gobernante.
Ezequiel Zamora respondió así a las advertencias lanzadas por Chávez el domingo, de que no se someterá a la consulta si son validadas firmas que fueron recogidas hace una semana por sus adversarios como requisito para activar el referendo y que él califica de fraudulentas.
El CNE tiene la potestad de decidir si son válidas esas firmas, en un proceso de verificación que tomará 30 días luego que le sean consignadas las rúbricas, lo que planea hacer la oposición esta semana.
"La norma establece un procedimiento de validación y este procedimiento de validación, una vez cumplido, va a arrojar unas cifras que son de obligatorio cumplimiento y de obligatorio acatamiento para todas las partes", manifestó Zamora a periodistas.
La verificación será supervisada por observadores internacionales y por ambos bandos del agrio conflicto político que vive el quinto exportador mundial de crudo.
Chávez, quien acusa a sus adversarios de "golpistas" y de resistirse a perder privilegios de "élite" a los que combate su "revolución", dijo el domingo que no habrá referendo sobre su mandato si el CNE reconoce como válido el "megafraude" ejecutado por sus enemigos al recoger las firmas.
"A mí me tienen que convencer firma por firma y huella por huella para que haya juego, porque si no, no hay juego", enfatizó Chávez mientras insistía en las denuncias de fraude.
"Entendemos que el presidente de la República y los sectores del oficialismo puedan estar o no de acuerdo con las cifras que ha dado la oposición (...) lo que sí les reiteramos es que de acuerdo a las facultades constitucionales que tenemos, todos están obligados a acatar la decisión y las cifras que dé este organismo", dijo Zamora.
El funcionario electoral hizo la misma exhortación a la oposición, que acusa a Chávez de haber arruinado al país con su "revolución" de corte izquierdista y de haber dividido a la población con un discurso violento y constantes enfrentamientos.