El secretario de Estado de EU, Colin Powell, aseguró ayer en Bagdad que el traspaso de poder a los iraquíes deberá ir precedido de una nueva constitución y unas elecciones, pero no quiso dar fechas, al tiempo que afirmó que su país no es "ocupante".
"No somos ocupantes, llegamos aquí de manera legal con la intención de liberar al pueblo de Irak", agregó Powell en una rueda de prensa conjunta con el jefe de la Administración Civil Provisional, su compatriota Paul Bremer.
Powell, que llegó por la mañana a Bagdad en una visita cuyos detalles no se anticiparon por cuestiones de seguridad, dijo también que el presidente George W. Bush "desea visitar Irak, pero no sé cuándo lo hará".
El jefe de la diplomacia estadounidense negó que se haya postergado la fecha para la celebración de elecciones "porque nunca se fijó un plazo", y subrayó que el proceso debe comenzar por la elaboración y aprobación de una constitución, tras lo cual se celebrarán los comicios.
Solo entonces -precisó-, EU considerará su misión cumplida y traspasará el poder a los iraquíes, aunque sí dijo que "queremos acelerar ese proceso".
Aunque Powell se cuidó mucho de dar fechas, el presidente de la comisión que prepara un borrador de constitución, Fuad Massum, pronosticó en Bagdad que el proceso completo que medie entre la constitución y las elecciones podría llevar hasta dos años.
Este plazo no solo es mucho más largo del solicitado por Francia -constitución antes de fin de año y elecciones en primavera-, sino también más que el sugerido por el propio Bremer, que señaló recientemente que el nuevo gobierno podría estar listo antes del fin del año próximo.
Powell se refirió a los contactos dentro de la ONU para lograr una nueva resolución referente a Irak y, aunque reconoció "discrepancias en cuanto al envío de tropas internacionales", añadió que el consenso podría lograrse ampliando el debate a los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad.
Además, negó que haya diferencias entre su departamento y el de Defensa -en referencia a su supuesta fama de "blando" frente al "duro" Donald Rumsfeld-, y dijo que "todos estamos tras el presidente Bush".
Sin embargo, aludió a la existencia de "gente que intenta entrar en Irak para sabotear nuestra misión", una idea que había repetido ayer en anteriores declaraciones en referencia a extranjeros que atraviesan las porosas fronteras iraquíes "con objetivos terroristas".
El secretario de Estado anunció que esta noche tenía previsto celebrar una cena "con dirigentes chiíes", una comunidad que siempre ha estado marginada por el poder iraquí pero que está adquiriendo reconocimiento en la posguerra.
Por su parte, Paul Bremer anunció que su administración piensa reprogramar la deuda iraquí, que actualmente asciende a 130,000 millones de dólares.
Bremer precisó que, pese a los numerosos atentados sufridos por los oleoductos iraquíes, las exportaciones de crudo están sirviendo en un 95% para pagar la reconstrucción de infraestructuras en el país y las indemnizaciones de guerra a Kuwait pendientes tras la Guerra del Golfo de 1991. Una hora antes de la llegada de Powell, un nuevo ataque con bomba contra soldados estadounidenses dejó un muerto y tres heridos.
La explosión se produjo a la 08H00 locales (04H00 GMT) al paso de un convoy cerca de Faluja, al oeste de Bagdad, según el ejército norteamericano. Powell llegó sobre las 09H15 locales (05H15 GMT).
Powell, el dirigente norteamericano de mayor jerarquía en visitar Irak desde la caída del régimen de Sadam Husein, se encuentra en Bagdad para manifestar su respaldo al administrador norteamericano Paul Bremer y a las autoridades provisionales iraquíes sostenidas por Estados Unidos en el marco de la reconstrucción de Irak.
Por otra parte, el vicepresidente de EU, Richard Cheney, y el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, defendieron ayer la solicitud de 87,000 millones de dólares adicionales para la reconstrucción de Irak, como parte de la lucha antiterrorista. Tanto Cheney como Rumsfeld aparecieron en sendos programas de la televisión estadounidense en un intento por aplacar las críticas.