Ramón Isaza Arango, uno de los fundadores de las bandas paramilitares colombianas, quedó libre luego de permanecer preso por casi 10 años.
La oficina de prensa del estatal Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario informó el viernes que Isaza recuperó la libertad desde el 29 de enero por orden de un juzgado penal especializado de Medellín, la segunda ciudad en importancia del país y a 250 kilómetros al noroeste de Bogotá.
Se le concedió la libertad condicional y deberá permanecer con un brazalete electrónico para que las autoridades puedan monitorearlo y saber su ubicación precisa, explicó el reporte oficial. Isaza estaba detenido en La Picota, una penitenciaría ubicada al sur de la capital colombiana.
El 29 de diciembre ya se había ordenado su libertad, pero a última hora fue requerido por otro despacho judicial por un caso de homicidio.
En esa oportunidad, la liberación había sido ordenada por el Tribunal Superior de Bogotá con base en la Ley de Justicia y Paz según la cual los paramilitares que se entregaran, confesaran sus delitos y colaboraran con las autoridades pagarían un máximo de ocho años de cárcel.
Isaza, alias "el Viejo'' y de 74 años, se había desmovilizado en julio de 2006 para responder por centenares de delitos como homicidio y concierto para delinquir, o el pacto entre dos o más personas para perpetrar un número indeterminado de delitos.
A finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, "el Viejo'' fundó en una región del centro del país los primeros escuadrones paramilitares. Empezó a armarse junto a otros campesinos porque, según ellos, la guerrilla los tenía azotados con secuestros y extorsiones.
En las fincas de hacendados militares corruptos y mercenarios extranjeros entrenaron a hombres que en apariencia debían combatir a las guerrillas. Muchos de los entrenados, sin embargo, terminaron perpetrando actos terroristas a órdenes del extinto capo del narcotráfico Pablo Escobar.
Era tal el poder de Isaza que a principios de 1990 se enfrentó con Escobar por el control del narcotráfico en una región llamada Magdalena Medio.
Cuando se sometió a la justicia Isaza dijo tener problemas con su memoria por lo que no recordaba muchos de los crímenes cometidos por él y sus hombres.
La Fiscalía dijo en su momento que Isaza había entregado unos 30 bienes, valuados en unos $592,000, para indemnizar a sus víctimas.
Muchos otros ex jefes paramilitares han pedido la libertad con el argumento de que ya estuvieron en la cárcel ocho años, pero en casi todos los casos las autoridades les han respondido que aún no cumplen todos los requisitos para obtenerla.
Uno de ellos fue Jorge Iván Laverde, alias "el Iguano'', quien en su momento le confesó haber estado detrás de unos 3,000 homicidios en el noreste colombiano. Incluso construyó hornos crematorios para deshacerse de los cadáveres de sus víctimas.
La mayoría de los grandes capos del paramilitarismo fueron extraditados a Estados Unidos en mayo de 2008 bajo cargos de narcotráfico.
La Fiscalía calcula que al menos 156,000 personas fueron asesinadas por los paramilitares entre 1980 y 2004.
En su mayoría, los grupos paramilitares nacieron de la alianza entre agricultores, ganaderos, traficantes de drogas y militares deshonestos supuestamente para enfrentar los secuestros, extorsiones y asesinatos de las guerrillas.
Las cifras oficiales dan cuenta de que entre 2003 y 2006 unos 30,000 paramilitares dejaron las armas.