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Colombia no va a disculparse con Venezuela


La canciller de Colombia, Carolina Barco, dijo ayer en Lima que su país no va a pedir disculpas a Venezuela, pero que las partes trabajan para buscar una "salida positiva" a la crisis diplomática surgida entre ambos países.
"No, no, disculpas no habrá", dijo Barco a periodistas en la sede de la Comunidad Andina de Naciones en la capital peruana, tras sostener una primera reunión que definió como "muy positiva" con su colega venezolano Alí Rodríguez, señalando que juntos trabajan "en una solución para mirar hacia adelante".
Barco anotó que en las próximas horas se dará a conocer en Lima un comunicado en torno a la crisis entre Bogotá y Caracas.
Por otro lado fuentes periodísticas han señalado que los gobiernos de Colombia y Venezuela analizan un "borrador de entendimiento" elaborado por Bogotá para superar la crisis por la captura en Caracas de un guerrillero de las FARC, informó ayer el diario Ultimas Noticias. El diario, atribuyó la información a "fuentes del gobierno venezolano".
"Tengo que imaginarme que el día de la liberación fue para mí el día del nacimiento. Tengo que edificar un futuro", se dijo Ana Vinocur tras sobrevivir a los campos de Auschwitz y Stutthof, y pasar por el ghetto de Lodz, su ciudad polaca natal.
De 78 años, esta mujer de ojos chispeantes llegó en 1947, con 21 años, a Uruguay, donde se casó y empezó una nueva vida, luego de ser separada de su familia y de ver morir a su madre en sus brazos.
Más tarde supo que su hermano menor había muerto en la cámara de gas, que su padre había muerto en Auschwitz, pero que su hermano mayor había sobrevivido a la guerra.
Ana contó que sabía que tenía dos tíos en Uruguay, uno en Montevideo y otro en Salto (noroeste), que le respondieron una carta: allí le informaron que su hermano mayor, Enrique, había sobrevivido, que estaba en Italia, y que ambos se reunirían en la capital uruguaya.
"Cuando recibí la carta, bailé con ella de alegría", expresó.
Tras sobrevivir al nazismo, Ana Vinocur -cuyo nombre de soltera es Hanka Benkel- pasó dos años internada en hospitales para recuperarse.
"De ninguna manera quería pensar en el pasado. Tenía que imaginar que nunca existió, trataría de luchar para que no se apoderara de mí o de lo contrario no podría vivir", dijo.
"Si Dios me había elegido para sobrevivir y enfrentar esta vida, lo tenía que hacer con dignidad y agradecimiento", narra en su libro "Volver a vivir después de Auschwitz".
Cumplió con la promesa que tantas veces se hizo: contar la historia porque "nuestra obligación era relatar lo sucedido para impedir que resucitara lo que nunca debió nacer".
Escribió dos libros -"Sin título" y "Volver a vivir después de Auschwitz"-, formó con otros sobrevivientes el Centro Recordatorio del Holocausto en Uruguay y ahora cuenta su historia a quien esté dispuesto a escucharla.
Guardián de la memoria judía e infatigable defensor de los derechos humanos, Elie Wiesel aborda con particular emoción el 60 aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis, desafiando cada día la indiferencia, que para él es "lo contrario del amor".
Para el sobreviviente del Holocausto, el Premio Nobel de la Paz de 1986 esta conmemoración tiene un significado particular.
"Los sobrevivientes sentirán que sin duda es su última gran ceremonia. Es una especie en vías de desaparición", dijo en una entrevista con la AFP. "Se veían en los funerales, en los nacimientos de los hijos, luego en las bodas de hijos y ahora se reencuentran en los funerales".
Para el escritor, ciudadano estadounidense que piensa en yiddish, escribe en francés y vive su vida cotidiana en inglés, este aniversario trae también el vivo recuerdo del fin de su propia detención, en Buchenwald, en abril de 1945.
Nacido en una aldea de Rumania, el joven Elie fue separado de su madre y sus hermanos en Auschwitz antes de ser transferido a Buna y luego a Buchenwald, donde su padre murió de disentería.
"Estaba convencido de que no saldría vivo", recordó. Para él, la liberación sobrevino como "un accidente".
"Eramos 400 adolescentes en esa barraca. Todo llegó de golpe. (...) No fue un momento de alegría. Porque con la libertad nos dimos cuenta de que éramos huérfanos. Estábamos simplemente reunidos para decir el kaddish, la plegaria por los muertos".
"Con cada sobreviviente que se va, hay un fragmento de la memoria que es enterrado", agregó. Sin embargo, no cree que la memoria esté amenazada.
"No temo olvidar, tenía miedo al principio, no ahora, porque sé que esta tragedia es la más documentada de la Historia (...).
¿Ha aprendido algo el mundo en estos 60 años? A sus 76 años, Wiesel duda, sopesando optimismo y pesimismo.
Para él, el Holocausto seguirá siendo "un acontecimiento único" e incomprensible. Pero ve un elemento que hasta hoy gangrena el mundo: "la indiferencia".
"La indiferencia, ese es el mal para mí. Lo contrario del amor no es el odio sino la indiferencia, lo contrario de la educación no es la ignorancia sino la indiferencia, lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia a la vida y la muerte", afirmó.
La indiferencia es para él también el gesto del británico príncipe Harry, que se vistió de nazi para una fiesta de disfraces. O los británicos, de los cuales, según una encuesta el 45% ignora lo que fue Auschwitz.
"Puede ser que no hayamos trabajado lo suficiente. Al mismo tiempo, me dije, "Este príncipe Harry, qué idiota, pero qué idiota". "Si quiere escandalizar, que busque otra cosa", afirmó.
"Eso es ignorancia, pero más que eso, es indiferencia, verdaderamente. Eso hace reír, pero es muy duro", manifestó el sobreviviente.
El presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, declaró, durante la reunión que mantuvo en Cracovia con el presidente de Israel, Moshe Katsav, que Auschwitz es el símbolo del Holocausto que tenía como fin exterminar a la nación judía.
Kwasniewski informó a Katsav que, gracias al acuerdo alcanzado por el Gobierno polaco y la alcaldía de Varsovia, muy pronto comenzará la construcción del Museo de la Historia de los Judíos Polacos que mantendrá viva la memoria sobre la permanencia de los judíos en Polonia durante 800 años y sobre sus logros artísticos, científicos y culturales.
Para Israel, el exterminio de más de un millón de judíos por los nazis en el campo de concentración de Auschwitz, sigue alimentando su sentimiento de haber sido abandonado por el mundo y pone en evidencia el permanente peligro del antisemitismo.
Luego de 60 años de la liberación del campo de la muerte, el Holocausto sigue siendo la suprema justificación del sionismo, que sin embargo surgió mucho antes del genocidio perpetrado por los nazis.
"Nadie hubiera imaginado en 1945, justo después de la Shoa (Holocausto), que ese tema volvería a ser de actualidad, debido a un renacimiento del antisemitismo que se oculta tras la denuncia de Israel", declaró a la AFP el ex ministro de Justicia israelí, Yossef Lapid.
El jefe del partido centrista Shinui vincula, el "renacimiento del antisemitismo" al empuje de un islamismo extremista que podría volverse exterminador "si tuviera los medios". Pero esta amalgama es criticada por el historiador israelí Tom Seguev y otros investigadores.
"Allí hay una utilización de la Shoa con fines políticos, lo que por otra parte no es exclusividad de Israel, ya que los adversarios de la ocupación israelí de los territorios palestinos no dudan a veces en compararla en forma igualmente abusiva a la de los nazis", explicó.
A continuación se presentan algunos datos clave de Auschwitz:

  • Los fuerzas de ocupación alemanas en Polonia inauguran Auschwitz en 1940 como un campo de trabajo para los prisioneros polacos; luego lo amplían gradualmente a un enorme campo de trabajo forzado y exterminio.

  • El complejo comprendía tres campos y al menos 36 sub-campos que se construyeron afuera de la ciudad de Oswiecim, en un sitio aislado de 40 kilómetros cuadrados, entre 1940 y 1942.

  • Auschwitz I fue construido para prisioneros políticos polacos en junio de 1940.

  • Auschwitz II o Birkenau, construido en octubre de 1941 alojó a más de 100,000 personas y fue el lugar principal de las muertes masivas. Las cámaras de gas y los crematorios, que podían terminar con la vida de 2,000 personas por día, se construyeron en Birkenau. En 1944 morían 6,000 personas pordía.

  • Auschwitz III suministraba mano de obra para la fábrica cercana de I.G. Farben.

  • Entre 1.2 millones y 1.5 millones de personas murieron en los campos, de los cuales 1 millón fueron judíos.

  • Otros grupos de personas que murieron incluyen prisioneros políticos polacos, prisioneros de guerra soviéticos, gitanos, homosexuales, personas con discapacidad.

  • El campo fue liberado por soldados soviéticos el 27 de enero de 1945.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América