El gobierno del presidente Alvaro Uribe se alista para recibir a 3,000 paramilitares que dejarán las armas a partir del 3 de noviembre, en un episodio que podría significar el principio del fin de los grupos de autodefensas responsables de algunos de los más atroces delitos cometidos en Colombia.
El comandante Salvatore Mancuso, jefe político de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), señaló en un comunicado al concluir una reunión con el Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, que "ésta es la más grande desmovilización jamás producida en Colombia"".
La desmovilización se constituiría en la mayor realizada por un grupo armado ilegal en el conflicto de cuatro décadas. Hace 14 años, la guerrilla del M-19 desmovilizó unos 1,000 combatientes.
Por su parte, el embajador de EU, William Wood, sostuvo que "su país respalda el proceso con los paramilitares, pero condicionado a que ellos cumplan con sus obligaciones de poner fin a la violencia y al narcotráfico"".