Colombia asimilaba ayer, en la jornada del día después, que tardará mucho tiempo en encontrar a todos los muertos de la tragedia de Salgar, en el noroeste del país, donde casas y familias enteras fueron arrastradas por una riada que ahora muchos se preguntan si podía haberse evitado.
La fuerza del agua, que arrasó la madrugada de este lunes cuanto había a su paso y que surgió tras el represamiento y posterior desborde de la quebrada Liboriana, ha desaparecido de la aldea de Las Margaritas, la más afectada del municipio de Salgar, en el departamento de Antioquia, pero sus secuelas son visibles.
Trozos de lo que fueron paredes, madera rota, piedras de todos los tamaños y toneladas de lodo dificultan el paso de las casi 400 personas que componen los equipos de búsqueda en Las Margaritas, donde vivían unos 500 vecinos, que se supone salieron a la carrera cuando oyeron la llegada del torrente.
Pero son especulaciones, ya que sigue sin determinarse el número de desaparecidos en la riada, en tanto que el resto de pesimistas cifras suben a cada hora poco a poco.
Según el director de socorro nacional de la Cruz Roja Colombiana, César Ureña, la cifra de fallecidos se sitúa por el momento en 69 personas, en tanto que los heridos, confirmó el presidente Juan Manuel Santos, ascienden a 37.
Así las cosas, tan pronto amaneció, cientos de miembros de la Cruz Roja, la Defensa Civil, bomberos, Policía, Fuerza Aérea, Ejército, Ministerio de Salud y Medicina Legal, en coordinación con el Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres de Antioquia (Dapard), reanudaron la búsqueda.
En Salgar, se mezclan los coloridos uniformes de estos profesionales con el barro y el color metálico de los camiones cisterna que reparten agua, una de las pocas medidas de emergencia solicitadas por la Gobernación de Antioquia.
Y es que, según el gobernador de este departamento, Sergio Fajardo, por el momento no se necesita ayuda humanitaria, ya que las autoridades regionales tienen la capacidad para dar la primera respuesta y también porque ahora la tarea principal es encontrar a los desaparecidos.
El radio de búsqueda se ha ampliado a 40 kilómetros a lo largo y ancho del río Cauca, en el que desemboca la quebrada Liboriana, porque, explicó Fajardo en varias entrevistas radiofónicas, varios cadáveres han aparecido en lugares lejanos al epicentro de la tragedia, arrastrados por la corriente.
En consecuencia, indicó que hay alerta en todos los municipios para poder estar atentos si pasa algún cadáver.
Los únicos edificios que se han salvado en Las Margaritas son la iglesia y un centro infantil, lo que ha sido visto por los vecinos como una suerte de milagro entre el drama de los residentes, algunos de los cuales han llegado a perder en la fatídica noche de la avalancha hasta 16 familiares.
Datos
- Huérfanos: Entre los cientos de damnificados por la riada, las autoridades han llamado la atención sobre los niños, muchos de ellos ahora huérfanos, puestos en primer plano por la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Cristina Plazas.
- Reconstrucción: El mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, prometió reconstruir las viviendas perdidas y proporcionar refugio y asistencia a las más de 300 personas que se habrían visto afectadas por el alud.
- Destrucción: La inundación destrozó parte del acueducto del pueblo. Autoridades proporcionan agua, alimentos y mantas para ayudar a los residentes a sobrellevar lo que describieron como una emergencia humanitaria. Más de 150 catástrofes han sacudido el país en los últimos 40 años, las que han dejado más de 32 mil muertos.