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Colombia: un bicentenario sin paz

Mientras no se resuelva el problema de propiedad de la tierra y el narcotráfico no hay posibilidades de solución.


No he vivido un solo año de paz. Siempre ha habido un proceso de conflictos: por tierra, por posesiones, por poder o por dinero”, dice la colombiana Gloria de Parra en una de las esquinas de la plaza de Bolívar, en el corazón del centro histórico de Bogotá.

En ese mismo lugar, hace 200 años, el comerciante español José González Llorente se negaba a prestar un lujoso adorno para engalanar la mesa de un americano. El episodio fue la excusa para desencadenar el grito de independencia.

En esas mismas calles por las que Gloria camina, hace dos siglos se declaraba un Gobierno autónomo favorecido por la debilidad de la corona española que entonces había caído bajo el fuego de las invasiones napoleónicas.

 

La historia de los dos siglos desde la independencia están marcados por una guerra que parece continua y que apenas amaina por momentos, casi para coger impulso y empezar con otra.

Un grito, varias visiones de país.
El grito de independencia del 20 de julio de 1810 en Santa Fe de Bogotá fue la consecuencia de un proceso que había comenzado a generarse por lo menos dos años antes y que se hizo más complejo a medida que fue avanzando la época.

Los enfrentamientos internos armados no tardaron en surgir.

 

“Se empezaron a generar dos tendencias fuertes”, le explica a BBC Mundo Rafael Pardo, ex candidato a la presidencia por el Partido Liberal Rueda y autor del libro La historia de las guerras.

Agitado siglo XX.
A los enfrentamientos por el modo de organización del país, le siguió la lucha para derrotar la reconquista española y conseguir una independencia real y efectiva.

Y las armas no se acallaron y empezaron los conflictos entre liberales y conservadores.

 

El siglo XX que enfrentó a Colombia con nuevas realidades y con otra sucesión de enfrentamientos internos.

“Venimos de una violencia antiquísima”, dice Omar Sánchez Donato, de profesión vendedor, en otra de las esquinas de la plaza Bolívar –en 1810 la Plaza Mayor– donde los americanos reclamaron a viva voz la autonomía.

“Han surgido grupos que consideran que con la violencia armada vamos a arreglar cosas en el país y esta no es la vía; todos los colombianos anhelamos la paz”, agrega.

 

Conflictos no resueltos.
Tras recordar que Colombia es un Estado liberal desde 1830 con separación de poderes, Pardo Rueda admite que “hay conflictos no resueltos”.

“El conflicto por la tierra es un conflicto no resuelto. El conflicto entre un gobierno centralista y unas regiones que reclaman poder también es un conflicto hoy día no resuelto”, explica.

En la tierra parece estar el origen del actual problema.

“Hay un elemento nuevo y es la manera en cómo lo colombiano se construye desde lo urbano y deja de lado todo lo rural. Y la violencia contemporánea es por este desfase trágico entre el campo y lo urbano”, detalla el historiador Mejía.

Este historiador describe a las zonas rurales como un territorio que se deja “para los terratenientes, para el enriquecimiento rápido”, frente a un “campesinado muy pobre que está desprotegido”.

Para Mejía, lo que explica la violencia contemporánea es “el modelo económico que va a privilegiar lo urbano y el capitalismo en las grandes ciudades y aprovecha en beneficio propio el dejar al campo atrasado como una gran fábrica de mano de obra barata, de expulsión obligada de campesinos para proyectos agroindustriales”.

“Mientras en Colombia no se resuelva la propiedad de la tierra y no se desvinculen las formas ilegítimas de apropiación de la tierra a través de las armas, el paramilitarismo, el uso de las instituciones del Estado para respaldar esto y el narcotráfico, aquí no hay posibilidades de solución”.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América