Miles de colombianos ocuparon calles y plazas de decenas de ciudades y pueblos en marchas por la vida, convocadas por organizaciones civiles para exigir la libertad de los secuestrados, en especial de los que están en manos de la guerrilla de las FARC.
Las manifestaciones se desarrollaron en total calma, según las autoridades y los organizadores, miembros de la Red de Iniciativas por la Paz y Contra la Guerra (Redepaz).
El llamamiento ciudadano se centró en buena parte en la exigencia a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para que sea liberada la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt y los más de 700 secuestrados en su poder, entre ellos 40 que aspira a canjear por rebeldes presos.
La marcha coincide con la movilización internacional que se generó esta semana, promovida por Francia, con el apoyo de Suiza y España, para que las FARC permitan la asistencia médica a Betancourt, cautiva desde el 23 de febrero de 2002, y de quien se afirma que está gravemente enferma.
La organización privada País Libre, que trabaja por la libertad de los secuestrados y brinda asistencia a los familiares y liberados, calcula que en Colombia hay más de 2,800 personas en poder de grupos rebeldes, principalmente de las FARC.
"No es posible permitir que cientos de secuestrados mueran poco a poco en medio de la selva. Es hora de anteponer la vida a cualquier otra cosa", declaró Olga Gómez, directora de País Libre.
La mayoría de los manifestantes desfiló con gorras y camisetas blancas, muchas con leyendas alusivas a la jornada, y en varios lugares la lluvia no disminuyó el clamor por los cautivos.
Sin comentarios.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, afirmó que no hablará públicamente sobre el caso de la liberación de Íngrid Betancourt, en manos de las FARC desde 2002, pues a partir de ahora solo va a "actuar" para lograr la entrega de los rehenes.
"Las situaciones obligan a cambiar de táctica y prefiero no hablar públicamente del tema" de Betancourt, respondió Chávez.
El mandatario, quien reiteró su "disposición" a colaborar en la liberación de la ex candidata presidencial colombiana, señaló que ahora prefiere "actuar", en lugar de "hablar públicamente" del asunto.
Por este motivo, evitará hablar en público de las gestiones de su Gobierno para tratar de liberar tanto a la política, que también tiene nacionalidad francesa, como al resto de los rehenes de las FARC.
El gobernante venezolano subrayó que mantiene contactos con sus colegas de Francia, Nicolás Sarkozy, y Alvaro Uribe.