Miles de colonos israelíes acompañados de militantes ultranacionalistas venidos del exterior celebraron este fin de semana su último shabbat (fiesta semanal judía) en la Franja de Gaza, de donde van a ser expulsados a partir del 17 de agosto.
Carreteras desiertas, sinagogas llenas, controles militares livianos y rostros crispados y silenciosos: apenas había signos de vida en las 21 colonias israelíes de la Franja, sobre todo en las más religiosas como Netzarim o Kfar Darom. Será la última vez que celebren esta fiesta religiosa en familia ya que el próximo sábado, en el mejor de los casos, estarán atrincherados en sus casas esperando a que el ejército les saque por la fuerza.