El Estado de Colorado (oeste de Estados Unidos) declaró un estado de emergencia, por los fuegos que queman grandes extensiones de su territorio y que avanzan hacia su ciudad principal, Denver.
"El Gobernador declaró una emergencia de desastre en todo el estado, lo que le permite activar a la Guardia Nacional y movilizar otros recursos para combatir los incendios según sea necesario", dijo Polly White, del Departamento de Manejo de Emergencias estatal.
"Estos son los peores incendios en la historia del estado", dijo White sobre los ocho fuegos que han arrasado más de 40,000 hectáreas de terreno y que han requerido gastos de hasta 20 millones de dólares.
Más de 500 bomberos combaten el incendio más importante, que continua avanzando hacia Denver desde el pasado sábado, y que ha quemado 36,000 hectáreas de terreno y destruido 21 residencias.
"Todavía no hemos tenido un descanso con ese fuego; todavía arde fuerte y muy caliente", dijo Bobby Mixton, del Servicio Forestal estadounidense, aunque destacó que el incendio no ha aumentado desde el martes.
Un total de 3,100 residencias fueron evacuadas a las afueras de Denver y 40,000 personas han sido alertadas para hacerlo si el fuego continúa avanzando hacia la ciudad.
El fuego continuaba ayer, como el día anterior, a unos 60 km al suroeste de la zona metropolitana de Denver, y ya está llegando a los suburbios, a unos 16 km de las áreas residenciales.
Los bomberos que combaten el enorme incendio lograron controlar su área en 5% el martes, pero el fuego comenzó a arder descontroladamente y obligó a los hombres a alejarse de la zona, por la poca visibilidad y el denso humo.
Otros siete incendios forestales aún se mantienen encendidos en diferentes partes del estado. Uno de los focos, que devastó unas 4,200 hectáreas y destruyó 24 casas, amenazaba la ciudad de Glenwood Springs, a 240 km al oeste de Denver, precisaron las autoridades.