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Combate deja 60 muertos


Feroces combates entre rebeldes izquierdistas y paramilitares de ultraderecha dejaron ayer un saldo de 60 muertos y 32 heridos en la región colombiana del Chocó (fronteriza con Panamá), dijeron autoridades de la zona.
Según informes procedentes del departamento del Chocó, en los combates las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la principal guerrilla izquierdista del país, lanzaron un misil de fabricación casera dentro de una iglesia en el selvático municipio de Bojayá, donde se refugiaban "algunas" personas.
"Aparentemente, hay 60 civiles muertos (...) los combates continúan. Tenemos 13 pacientes que necesitan ser evacuados pero no podemos llegar a la zona", dijo David Emilio Mosquera, gobernador encargado del departamento del Chocó.
Fuentes militares no pudieron confirmar inmediatamente el número de muertos, pero admitieron la existencia de combates en la zona entre las FARC y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que agrupan a los escuadrones de paramilitares.
Mosquera dijo que unas 93 personas fueron tratadas en el hospital local de Vigía del Fuerte, en el Chocó, y que 32 permanecían hospitalizadas. Asimismo, afirmó que se han podido hallar los cuerpos de 60 personas, cuya identidad y género aún siguen siendo desconocido.
Por su parte, el alcalde de Bojayá, Ariel Palacios, coincidió con Mosquera en el número de muertos y agregó que los 60 eran civiles. Sin embargo, el mandatario local no se encontraba en la zona en el momento de ofrecer sus declaraciones.
Si bien los escuadrones paramilitares controlan el municipio de Bojayá, los rebeldes de las FARC tienen el dominio en el pueblo vecino de Vigía del Fuerte. Estos dos grupos armados han estado combatiendo por el control territorial de la región desde hace largo tiempo, según las autoridades. La húmeda y calurosa región es un corredor estratégico para el contrabando de armas y drogas, traficadas vía marítima y terrestre a través de la frontera con Panamá.
La región, que durante varios años fue dominada por la guerrilla, está bañada por el río Atrato, uno de los más extensos y caudalosos de Colombia que desemboca en el Caribe, y a través de ella se accede a Panamá, uno de los principales puntos de contrabando de armas y cocaína del país, según los militares colombianos.
Aunque Mosquera y Palacios atribuyen la explosión de la bomba en la iglesia a las FARC, la guerrilla activa más antigua y numerosa del continente, ninguno de los dos dio explicaciones sobre el incidente.
Tanto las FARC, con unos 17,000 combatientes, como los paramilitares, agrupados en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), con cerca de 10,000 hombres, están catalogados por Estados Unidos como organizaciones "terroristas".
Hay informaciones de que cientos de personas habrían huido tras el cruento ataque perpetrado en esta selvática, empobrecida y aislada región. El defensor del Pueblo, Eduardo Cifuentes, denunció la falta de presencia del Estado en esta región y en Bojayá, donde no hay policía.
Mientras tanto, en el sureño departamento de Nariño, fronterizo con Ecuador, también se registra una grave situación por los combates que desde el lunes se registran entre guerrilleros y paramilitares en el área rural del municipio de Barbacoas.


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101 años de Panamá América

 
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