Doce rebeldes maoístas y dos policías murieron en Nepal al reanudarse ataques guerrilleros tras siete meses de tregua, dijeron ayer funcionarios. Mientras los rebeldes alzaban de nuevo las armas para derrocar al gobierno, los principales partidos políticos de Nepal dijeron que desafiarían una prohibición de las autoridades para organizar manifestaciones en las que exigirán al rey Gyanendra que designe un nuevo primer ministro.
Los rebeldes, que luchan por eliminar el régimen de monarquía constitucional, atacaron el lunes en la noche dos puestos policiales a unos 500 kilómetros al este de la capital Katmandú, dijo un funcionario de Defensa.
Cinco guerrilleros y dos policías murieron en ese ataque, que dejó también cinco policías heridos, indicó la fuente. Fuerzas gubernamentales mataron a otros cuatro maoístas en la región de Khotang. Las restantes bajas de los rebeldes se produjeron en otros choques, tras los cuales las fuerzas de seguridad decomisaron 700 kilos de explosivos.
Los rebeldes quieren el establecimiento de un Estado regido por un partido comunista en el reino himalaya de raíces hindúes y dijeron que reanudaban su lucha después de que el gobierno rechazara su demanda de que una asamblea redacte un proyecto de nueva constitución. En tanto, Rusia expresó su "profunda preocupación" por la ruptura del proceso de paz en Nepal, instó a las partes enfrentadas a reanudar el diálogo y recomendó a sus ciudadanos que suspendan los viajes a ese país asiático.