Soldados del Ejército nigeriano y los militantes de la secta integrista islámica Boko Haram combatieron durante varios días, provocando que unos 4,000 civiles salieran de sus hogares en busca de ayuda de las autoridades policiales.
Además, las autoridades católicas informaron que la secta incendió unas 11 iglesias.
El representante de la Diócesis católica de Maiduguri, Heladuwa John William, dijo que las iglesias cristianas de la ciudad le solicitaron al gobierno de Borno el pago de una compensación por los templos destruidos, presuntamente, por los militantes de Boko Haram.
El sacerdote católico afirma que, pese a que la cifra oficial de muertos es de alrededor de 700, “el verdadero número de los que murieron en los enfrentamientos entre los seguidores de Boko Haram y las fuerzas de seguridad es entre 1,500 y 3,000”.