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Comida callejera deleita a exigentes paladares

En mesas de plástico y sobre aceras en Tailandia, oficinistas de los grandes rascacielos de Bangkok degustan seis días a la semana de los mejores manjares callejeros.


Los manjares más deliciosos no siempre se sirven con servilleta y mantel, sino en mesas de plástico y sobre las aceras.

En Tailandia, la comida callejera es toda una institución gastronómica que deleita a los mejores paladares, de cualquier nacionalidad u origen social.

A la hora del desayuno y el almuerzo, los oficinistas de los grandes rascacielos de Bangkok inundan los humeantes puestos de comida diseminados en las pequeñas calles adyacentes, conocidas como "sois".

 

Al caer la noche, la mayoría vuelve a cenar las ricas sopas de fideos condimentadas con especias o las ensaladas picantes de papaya al borde del pavimento.

El arroz, acompañado con pollo, cerdo o pescado, es un ingrediente básico, aunque la gastronomía tailandesa es mucho más amplia.

En el soi 38 de Sukhumvit, una de las arterias principales de la bulliciosa capital tailandesa, se encuentra uno de los mercados de comida callejera más frecuentados por locales y extranjeros.

 

"La comida en la calle es más barata, tiene un sabor único y a los tailandeses nos encanta porque es un servicio más rápido y familiar que en los restaurantes", explica una joven mientras hinca sus palillos en las viandas.

Uno puede tomarse un "kwey tiao", una sopa a base de fideos de harina de arroz o trigo, por unos 2,5 dólares o darse un festín de ostras y mejillones por 7,7 dólares.

El puesto callejero de la familia Jaratwitch, la tercera generación de emigrantes chinos, sirve unas 600 raciones diarias de "kwey tiao" que, a lo largo del mes, suponen unos ingresos nada desdeñables.

 

"Comencé con el negocio hace 40 años. Yo elaboro nuestros fideos con harina y huevo y mis hermanos se encargan del puesto de comida", señala orgulloso Somchai Jaratwitch, de 66 años.

La cola de hambrientos clientes, situado a la entrada del soi 38, demuestra su popularidad de este puesto de comida.

"El secreto está en los fideos y en el caldo, que preparamos la noche de antes con huesos de cerdo y especias. Pero no te puedo contar más de la receta", agrega Jaratwitch.

 

A unos dos metros, un mañoso cocinero "flambea" el padthai, fideos salteados en el wok con tamarindo, gambas y lima, y consigue servir en menos de 15 minutos a tres o cuatro clientes, una versión anterior al concepto de "comida rápida".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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