El juicio contra cuatro militares acusados de planificar y ejecutar el genocidio ruandés de 1994 comenzó ayer en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) en ausencia de los inculpados, que decidieron no comparecer en protesta por las condiciones en que se abre la vista.
Théoneste Bagosora, de 61 años, antiguo director del ministerio de Defensa; Anatole Nsengiyumva, de 52, ex jefe militar en el distrito de Gisenyi; Aloys Ntabakuze, de 48, que comandaba un batallón del Ejército, y Gratien Kabiligi, de 51, quien era integrante del Estado Mayor de esa fuerza, son los inculpados.
Los cargos leídos por la Fiscalía fueron genocidio con el agravante de conspiración y complicidad para cometerlo, crímenes contra la Humanidad por asesinatos, exterminación y violaciones.
La fiscal del TPIR, Carla del Ponte, subrayó en su exposición inicial que el proceso concierne "a algunos de los más altos responsables militares en Ruanda, oficiales de elevado rango muy respetados antes y durante el genocidio y que fueron particularmente activos en la preparación y ejecución de los crímenes".
Bagosora era el segundo mando en el ministerio de Defensa y la persona que asumió "de facto" la dirección de los asuntos militares y políticos en Ruanda después de que la muerte del presidente hutu Juvenal Habyarimana -fallecido cuando su avión fue derribado el 6 de abril de 1994- desencadenara el genocidio.
Según la acusación, los cuatro acusados formaban parte de un grupo que desde tres años antes de ese incidente había planeado el exterminio de la minoría tutsi ruandesa para impedir que retomara el poder político de los mayoritarios hutus.