Como parte de su condena por fraude fiscal, el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi realizó ayer su primer turno de cuatro horas de servicio comunitario, trabajando en un pabellón de pacientes de Alzhéimer.
Berlusconi, vestido con traje oscuro pero sin corbata, ingresó al enorme centro de atención a los ancianos Sacra Famiglia sin hacer declaraciones. Las decenas de periodistas presentes fueron obligados a permanecer detrás de barricadas. Un sindicalista abucheó al expremier y dijo que debería estar en una cárcel en lugar del centro para ancianos.