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Comienzan los juegos de poder antes del cónclave

Según se ha dado a conocer, existen dos bandos, los cuales buscan marcar territorio con sus posibles candidatos para reemplazar a Benedicto XVI. Los nombres que hasta ahora se han filtrado como papables, luego de las reuniones, son los de Odilo Pedro Scherer y el de Angelo Scola.


Ciudad del Vaticano  / AP

División

  • Italianos
Aseguran que ya es tiempo de que tengan un papa.
  • Problemas
Los italianos están divididos a causa de los grupos eclesiásticos a los que pertenecen y a los líderes que obedecen.
  • Encuesta
El periódico italiano ‘Corriere della Sera’ dice que el cardenal Sean O'Malley superó a los Scherer y Scola.

El Vaticano insiste en que los cardenales que participarán en el cónclave para elegir al próximo papa votarán de acuerdo con su conciencia, bajo la sola influencia de la reflexión y la oración silenciosa.

Sin embargo, es bien sabido que los juegos de poder, los intereses creados y las maniobras maquiavélicas son parte de la dinámica del proceso y que el regateo está en marcha.

 

¿Podrán los cardenales italianos superar sus divisiones para apoyar a un candidato único? ¿Podrán los sorprendentes estadounidenses influir en la votación? ¿Podrán los 115 cardenales de todo el mundo alcanzar una convergencia en cuanto a si la Iglesia necesita un papa carismático o un gerente severo, capaz de controlar la burocracia vaticana?

Esta ocasión no hay cardenales estrella ni grandes favoritos, lo cual amplía el abanico de la elección y abre paso a un posible candidato de consenso en caso de un estancamiento.

Aunque las deliberaciones siempre son secretas, al parecer comenzaron a formarse dos grandes bandos discrepantes en antelación al cónclave.

 

Uno, dominado por la poderosa burocracia vaticana llamada la curia, aparentemente aspira a un papa que le permita continuar tomando las decisiones como siempre. De acuerdo con las conjeturas, la curia impulsa la candidatura del arzobispo de Sao Paulo, Odilo Pedro Scherer, que tiene estrechos vínculos con ella, y se prevé que nombraría a un funcionario vaticano italiano como secretario de Estado, el número dos que dirige los asuntos diarios de la Santa Sede.

El otro bando, al parecer encabezado por los cardenales estadounidenses, impulsaría un pontífice reformista, que tenga la fortaleza de reorganizar la curia, a la que han empañado las pugnas interiores y el escándalo de las filtraciones del Vaticano, en las que el mayordomo personal del papa retirado Benedicto XVI había pasado documentos confidenciales a la prensa.

Estos cardenales desean como papa, se dice, al arzobispo de Milán, Angelo Scola, quien presuntamente tiene la fuerza para controlar a la curia.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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