Los miembros del Comité del Premio Nobel de la Paz otorgaron este año el galardón a una desconocida abogada iraní que lucha en favor de los derechos humanos, Shirin Ebadi, en lo que se vio como un intento de impulsar reformas al mundo musulmán. Observadores elogiaron la decisión del Comité y dijeron que ésta puede enviar señales democratizadoras más allá de Irán, aunque admitieron que influenciar a Teherán quizás pueda ser difícil.
"Este galardón promoverá a todas las personas que están tratando de reformar al mundo musulmán", aseguró Espen Barth Eide, del Instituto Noruego de Asuntos Internacionales (INAI), y agregó que era un "premio en proceso" que tiene el objetivo de encaminar los hacia la democracia. "Ebadi es la primera mujer musulmana en ganar un Premio Nobel desde que comenzó a otorgarse el galardón en 1901", indicó Stein Toennesson, del Instituto de Investigaciones para la Paz, con base en Oslo.
Toennesson añadió que si el presidente de Irán, Mohammad Khatami, da la bienvenida al premio, "eso ayudará a la causa de la abogada iraní que lucha en favor de los derechos humanos y dificultará las tareas de los grupos conservadores. Si es así, entonces el premio habrá logrado cambios".
El gobierno iraní se felicitó por la atribución del Nobel de la Paz a Ebadi, y manifestó su esperanza de que los puntos de vista de esta militante de los derechos humanos "sean tomados en consideración tanto al interior como al exterior de Irán", informó a la AFP el portavoz gubernamental.
"En nombre del gobierno de la República Islámica, felicito a Ebadi y considero que ello se debe a sus méritos", señaló Abdollah Ramezandadeh, en lo que fue la primera reacción oficial de Teherán sobre la atribución ayer del Nobel de la Paz a Ebadi. En ocasiones, el Comité del Premio Nobel de la Paz ha causado controversias por la selección de sus ganadores.
El Comité fue criticado por dividir el premio de 1994 entre el presidente palestino Yasser Arafat, el entonces ministro israelí de Relaciones Exteriores Shimon Peres, y el ya fallecido y entonces primer ministro de Israel Isaac Rabin, por el ahora descarrilado acuerdo de paz de Oslo de 1993.