El Comité de Finanzas del Senado de EE.UU. informó hoy que votará su versión de la reforma de salud el próximo martes, mientras 30 senadores demócratas firmaron una carta exigiendo la "opción pública" en el plan definitivo que salga de la Cámara Alta.
La votación del Comité de Finanzas es un impulso importante para los esfuerzos del presidente de EE.UU., Barack Obama, para que el Congreso apruebe con celeridad una vasta reforma del sistema de salud del país, la primera en casi medio siglo.
El Comité programó el voto un día después de que un análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) indicara que su versión de la reforma costaría 829.000 millones de dólares en diez años.
Además, su versión cubriría al 94 por ciento de los estadounidenses, y reduciría el déficit fiscal por unos 81.000 millones de dólares entre 2010 y 2019.
Sin embargo, en paralelo al aviso del Comité, una treintena de senadores demócratas, entre ellos Bob Menéndez, firmaron hoy una carta dirigida al líder de la mayoría, Harry Reid, en la que exigieron que el proyecto definitivo del Senado incluya la "opción pública".
Otros 14 senadores han expresado apoyo a esa opción a través de una resolución, carta o votos preliminares en sus respectivos comités, según Menéndez.
El senador Menéndez, miembro del Comité de Finanzas, dijo que dos terceras partes de los estadounidenses apoya la "opción pública" por considerar que ésta ofrecerá "verdaderas opciones" a quienes necesiten un seguro médico, y exigiría rendición de cuentas del sistema de seguros de salud.
La "opción pública" ha generado discordia dentro y fuera del Congreso: los republicanos y grupos conservadores afines aseguran que sería imponer un sistema "socialista", mientras que progresistas consideran que es la única forma de mejorar la competencia con las aseguradoras privadas.
La "opción pública", que permitiría que el Gobierno compita con las aseguradoras privadas, fue excluida de la versión que elaboró el Comité de Finanzas y que será votada el próxima martes en sesión ejecutiva.
De todas maneras, la versión del Comité de Finanzas tendrá que ser armonizada con la que aprobó el Comité de Salud antes de que el texto final sea sometido a votación en el pleno del Senado.
A su vez, la del Senado tendrá que reconciliarse con la que finalmente apruebe la Cámara de Representantes, donde tres comités han aprobado sendas versiones pero aún no hay consenso para un texto definitivo ni fecha para su voto final.
En declaraciones a Efe, el legislador republicano Paul Ryan reiteró hoy las quejas de la oposición de que la propuesta demócrata inflará los costos de salud, abultará el déficit y no mejorará la competencia en el mercado de seguros.
"Los ahorros que los demócratas prometen no se van a materializar. Por ejemplo, la historia nos demuestra que cada vez que quieren recortar algo del (programa para ancianos y jubilados) Medicare, reincorporan esos gastos porque es un tema político muy sensible", dijo Ryan.
"Los republicanos solo apoyaremos una versión que ofrezca verdaderas opciones, no más injerencia del Gobierno. Pero los demócratas han bloqueado las iniciativas republicanas", se quejó Ryan, quien promueve un plan de salud "inspirado en el modelo suizo".
Ryan lamentó que, ante los desacuerdos actuales, "estaremos acá todavía en las Navidades sin una reforma de salud".
Obama se juega su viabilidad política porque durante la campaña electoral prometió reformar el sistema de salud de Estados Unidos, donde cerca de 47 millones de personas carecen de seguro médico y millones más tienen cobertura precaria.