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Cómo tratar a un niño cuando pierde a uno de sus padres

La pérdida de un ser querido afecta el área física, emocional y psíquica. Es un paso que todo ser humano debe atravesar, ya sea por una enfermedad terminal o crónica, o accidente.


PERDER A UN familiar es algo que nadie quisiera vivir, sin embargo está escrito en la Biblia que estamos de paso en este mundo, y que el día de mañana no es prometido para nadie.
Es difícil para todos tener presente este pensamiento, y vivir preparados psicológicamente de que en cualquier momento algunos de nuestros seres más preciados dejarán este mundo para pasar a la vida eterna.
Asimilar esta pérdida resulta un golpe muy duro, y más cuando se es pequeño, debido a que la falta de uno de los pilares de la casa, ocasiona muchas carencias emocionales a ese niño que comienza a desarrollarse.
María Elena Jurado, profesora de Técnicas Reproductivas y Clínicas, de la Escuela de Psicología de la Universidad de Panamá, indicó que hay que hacer una elaboración de duelo en estos casos, pues es necesario decir siempre la verdad por muy pequeño que esté el niño.
La psicóloga señaló que hay que hablarle a los niños con conceptos sencillos, de manera que entienda que su madre o su padre ya no estará más con él en esta tierra, y que con el tiempo llegará a querer a algunos de sus familiares no como a sus padres, porque son irreemplazables, pero sí como alguien que lo ayudará a desarrollar una vida normalmente.
Jurado aseveró que cuando uno de los padres del niño muere, no hay que obligarlo a ir al sepelio, a menos de que él lo desee, y no se le debe permitir ver el cadáver, pues, por lo general les ocasiona miedos y terrores nocturnos.
La experta enfatizó que en los sepelios sólo se acostumbra a ver escenas dolorosas y se asocia la muerte con el dramatismo, conductas que los niños tienden a imitar luego de presenciarlas.
Dependiendo del afecto que el infante sentía por sus padres, así mismo será su conducta, ya que si estaba muy apegado al difunto, por muchos días estará deprimido, callado, pensativo y lloroso, reflejando la tristeza a los lugares que asista como en la escuela, donde puede bajar sus calificaciones, y notarse ausente por la reciente pérdida.
Pero si el que fallece nunca estuvo con el pequeño para guiarlo en los momentos buenos y malos, esa pérdida ya se dio desde mucho antes, es decir, el niño no sufrirá esa tristeza, aseguró Jurado.
Los pequeños y adolescentes que pasan por este dolor a muy temprana edad, algunas veces pueden sufrir traumas, por lo que deben ser atendidos a tiempo, de manera que aprendan a superar la tristeza por medio de las psicoterapias.
Jurado añadió que la pérdida de un ser querido es más preocupante en los adolescentes, quienes por desamor pueden llegar a cometer actos indebidos, o adquirir una mala identificación psico sexual, más cuando su madre los sobre protege.
Advierte que siempre se debe decir la verdad, porque la mentira sólo trae como consecuencia más mentiras, que ocasionan problemas más difíciles de superar.
El hombre siempre se ha rehusado a aceptar la muerte. Fe y ciencia se conjugan para dar alivio ante esta encrucijada. El apoyo de la Iglesia y sus líderes son fundamentales, pero hay una ciencia que ayuda en esta dirección. Se trata de la Tanatología, que estudia la muerte. Su nombre proviene de la palabra thanatos, dios griego de la muerte.
El principal fin es el de desmitificar la muerte y el morir aprendiendo a convivir con ella.
La disciplina educa para la vida y la muerte a niños y niñas, adolescentes y adultos para que partiendo del conocimiento personal, cultural, social y a la luz de la ciencia, puedan no solo vivir sino también morir con dignidad.
Trata de disminuir el sufrimiento de los enfermos terminales, mejorar su calidad de vida, los ayuda a que se preparen para la muerte, que se reconcilien con la vida y sus seres queridos, llegando con esto a una muerte digna y en armonía.
También ayuda a la familia del enfermo en fase terminal, es decir, cuando el paciente no se puede recuperar de la enfermedad. Trata con el proceso de a enfermedad y muerte, los duelos y el reajuste de las relaciones familiares antes y después de la pérdida.
Da apoyo para asumir el sufrimiento físico y emocional para que el enfermo no muera martirizado.
Se define como una actitud emocional y mental ante la pérdida de un ser querido en la que se pasa de la sensación de dolor a una fase de negación y, posteriormente, se acepta la realidad.
Lo ideal es que se llegue a la resignación y se supere. En este proceso de superar la pérdida influirá los aspectos positivos de la relación con el ser ausente, como la adaptación en la nueva situación de vida sin sentir la sensación de vacío o hueco.
Como el duelo tiene sus efectos sobre las diferentes áreas de nuestra vida, quienes han pasado por esta experiencia y cómo la superaron dan algunas recomendaciones:
Relaciónese. Es importante tener familiares y amigos con los que poder hablar del fallecido. Le ayudará.
Cuente y repita lo que ocurrió cuando falleció su ser querido. Comunique lo que sintió. Repase los recuerdos, tanto agradables como desagradables alivia. Los buenos recuerdos son muy importantes.
Tenga presente que cada persona llora la muerte del ser querido de un modo diferente. No mida el progreso de su duelo comparándose a otros familiares.
Permítase llorar. El llorar alivia mucho. No combata las lágrimas, déjelas fluir, son una forma de desahogo y de encontrar un "cauce" a su dolor.
Afronte la culpa, constatando que Ud. actuó lo mejor que pudo. Conozca el proceso de un duelo normal y trabaje su duelo.
Recuerde que el duelo toma su tiempo, y que las emociones y los sentimientos van y vienen. Atraviese el duelo a su ritmo.


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201499
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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