El acelerador de partículas más poderoso, jamás construido -que busca hallar una partícula clave- puede ser superado por un rival estadounidense.
El Gran Colisionador de Hadrones (LHC), por sus siglas en inglés, entró en funcionamiento el pasado 10 de septiembre en Suiza con el objetivo de encontrar el bosón de Higgs -una partícula elemental hipotética-, a veces llamado el Santo Grial de la ciencia moderna.
Pero una falla eléctrica ha dilatado el funcionamiento de la llamada "Máquina de Dios" hasta septiembre de 2009, según había confirmado en noviembre el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), por sus siglas en inglés.
Y científicos que trabajan con un poderoso acelerador, basado en Estados Unidos, aseguran tener más de un 50% de posibilidades de descubrir la partícula.
"La demora ha permitido a los investigadores estadounidenses incrementar sus actividades con el acelerador Tevatron y extender la vida útil de la máquina a dos años", dijo el periodista de la BBC Matt McGrath, desde la Conferencia de Ciencia Americana en Chicago.
Los científicos a cargo del colisionador LHC han respondido a esta rivalidad anunciando que, cuando su máquina esté finalmente reparada, la harán funcionar durante todos los meses del invierno boreal, en un esfuerzo por retomar la ventaja que llevaban sobre sus competidores.
El LHC tiene un valor de unos 7.000 millones de dólares.
El director del proyecto del LHC, el doctor Lyn Evans, dijo que, si bien el Tevatron puede estar cerca de descubrir el bosón de Higgs, su colisionador ganará la batalla.
"Ambos equipos de científicos dicen que la competencia entre ellos es sana y que acelerará el descubrimiento de Higgs, si es que en realidad existe", indicó el periodista de la BBC.
El LHC utiliza una serie de imanes para acelerar protones -pequeñísimas partículas subatómicas-.