Los asesinatos, la confusión y un sinfín de irregularidades, incluida la compra del voto y el robo de urnas, dominaron ayer la jornada electoral de Filipinas, donde más de 43 millones de ciudadanos debían elegir a sus gobernantes.
Como ocurriera en los comicios legislativos de 2001 y en las presidenciales de 1998, la violencia fue la gran protagonista contando con que en sólo dos días han muerto 25 personas víctimas de sucesos relacionados con las elecciones.
La violencia no ha sido la única cortapisa con la que se han topado los filipinos a la hora de acudir a las urnas, ya que las denuncias de fraude, las irregularidades y las dificultades para ejercer el derecho democrático se sucedieron en un buen número de colegios electorales.
La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, ya aparece como la virtual ganadora de los comicios en los sondeos de opinión y recuentos que efectuaron.