Tres chinos residentes en la región noroccidental china de Xinjiang adquirieron en el extranjero una piedra fosforescente que pensaron les haría ricos, pero resultó ser uranio empobrecido que por poco les causa un grave problema de salud.
En un viaje hace dos años a la vecina Kirguizistán, los tres vecinos de la ciudad de Aksu descubrieron la piedra, de 275 kilos, y la compraron por 2,000 dólares, para revenderla en China.
En enero de este año, decidieron llevar un trozo de la piedra a Pekín para que fuera analizado por expertos, y éstos, al descubrir que se trataba de material radiactivo, llamaron a la Policía.
Las autoridades han decidido no procesar a los tres mercaderes, al entender que ninguno de ellos sabía de la verdadera naturaleza de la "piedra brillante" que habían comprado.