Los países e instituciones internacionales implicados en Afganistán se comprometieron ayer en Bonn a apoyar los esfuerzos del gobierno de transición en Kabul, que dotará de un ejército al país y firmará con Estados vecinos el 22 de diciembre en esa capital afgana un acuerdo de no injerencia. El anuncio fue formulado por el presidente provisional Hamid Karzai al término de la conferencia en la que participaron 34 delegaciones.
La reunión, tuvo por objetivo recordar al mundo la precariedad persistente de la situación en Afganistán, al cumplirse un año de la firma del acuerdo interafgano que puso fin a una guerra civil de más de dos décadas.
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Joschka Fischer, anfitrión de la conferencia, señaló que les corresponde a los afganos "labrar de nuevo la imagen de su país", cuyo problema número uno continúa siendo la falta de seguridad.
Con apoyo internacional, el gobierno afgano debe por su parte "intensificar sus esfuerzos para luchar contra la producción y el tráfico de drogas", con el objetivo de prevenir la cosecha de amapola en 2003, agrega el texto.