Ayer, las sirenas de alarma volvieron a sonar en Buenos Aires, pero esta vez no fue por un ataque, sino para recordar a las víctimas de la tragedia de 1994, cuando la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) fue volada en pleno centro urbano, matando a 85 personas.
El reclamo de justicia fue una sola voz de la comunidad judía argentina, pero expresada en tres actos diferentes, por discrepancias sobre quién cometió el ataque y quienes son responsables del fracaso de la investigación.
En el acto oficial, al que asistió el presidente Néstor Kirchner, se insistió en la hipótesis de que el atentado fue ejecutado por Hezbolá.
Kirchner prometió justicia. Tras casi tres años de juicio oral contra cuatro policías corruptos y el vendedor de autos robados Carlos Telleldín, acusados de proveer la camioneta para la bomba, se aguarda para agosto una sentencia de absolución.