Las convenciones nacionales de los partidos estadounidenses suelen ser históricamente rutinarias: colorido, música, retórica política contra el adversario y, más recientemente, despliegue de tecnología.
Y para lograrlo se requiere gran cantidad de dinero. No por nada los presupuestos alcanzan montos que cualquier organización política latinoamericana envidiaría.
En las últimas dos semanas, en que los partidos Demócrata y Republicano han realizado sus convenciones se han gastado más de $100 millones.
Los republicanos, fieles a su posición conservadora, no pensaron en nada espectacular contra la rutina en St. Paul. John McCain, su abanderado para las elecciones de noviembre, se preparó para recibir la nominación al estilo tradicional: en un escenario techado, con papel picado y globos que caen del techo sobre unos 40,000 asistentes.
Pero alguien jugó cartas que mantenía bajo la manga, y la convención quizás pase a la historia como la edición de las más raras, exóticas y sorpresivas.
La primera de ellas la inició el propio McCain con la selección de su candidata a la vicepresidencia.
Escogió a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, de 44 años, una total desconocida en el mundo político nacional y, para muchos, con experiencia no más allá de sus dos años en el cargo y la Alcaldía de su pequeño pueblo de pescadores, Wasilla, de unos 7,000 habitantes.
Inmediatamente salió a la luz que Palin estaba siendo investigada por la legislatura de Alaska por un conflicto ético.
Se le acusa de haber despedido al jefe de seguridad pública del Estado por haberse negado a despedir a su vez a un policía que dejó de ser su cuñado al haberse divorciado de la hermana de Palin.
Palin dijo ayer que ha contratado un abogado para defenderla.
De pronto, McCain saltó a la siguiente sorpresa: dio la orden a sus delegados y oradores no sólo de olvidarse de la retórica política sino de acortar el programa inaugural de la convención a poco más de dos horas de las siete previstas.
El motivo: el huracán "Gustav" que se aproximaba a las costas de Nueva Orleans con una fuerza y vientos que refrescaban la forma desastrosa de cómo el presidente republicano George W. Bush manejó una situación similar con el huracán "Katrina" hace tres años.
Cuando todos se resignaban a los acontecimientos y no esperaban más sorpresas, Palin se encargó de otra más. En un comunicado con su esposo, Todd, confirmó que su hija Bristol, una jovencita soltera de 17 años, estaba embarazada.
Como férrea defensora de la vida, Palin indicó que Bristol llevará la gestación hasta el alumbramiento.
No indicó cuándo ocurriría el nacimiento ni cuántos meses de embarazo lleva la adolescente. ¿Habrá más sorpresas?
El paso de "Gustav".
El huracán "Gustav" golpeó el sur de Luisiana con menos fuerza destructiva que el "Katrina" hace tres años, aunque todavía es pronto para confirmar si aguantarán los diques de la ciudad de Nueva Orleans.
El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, explicó que los sistemas de drenajes de los diques están funcionando y que hasta hoy no se podrá asegurar que no habrá otro desastre como en 2005 cuando las tres cuartas partes de la ciudad quedaron inundadas.
"Gustav" se va debilitando conforme entra en tierra y, según el boletín del Centro Nacional de Huracanes, aunque el impacto económico esté lejos del desastre de hace tres años, los daños pueden elevarse a cerca de $10,000 millones, según las compañías de seguros.
De cumplirse estos pronósticos, "Gustav" se colocaría entre los 10 huracanes más devastadores de la historia de Estados Unidos.