Fernández accedió a otros cuatro años de Gobierno tras lograr en octubre pasado un arrollador triunfo electoral, con el 54 % de los votos y un histórico margen de diferencia de 37 puntos sobre el pelotón de los opositores, que aún no reaccionan del varapalos.
Este sábado, al asumir su segundo mandato, Fernández centró su discurso en temas económicos, un asunto que, según el director del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano, Orlando DAdamo, será "central" en la nueva gestión.
"El otro tema que inexorablemente va a aparecer es el de la sucesión. Y aparecerá más rápido que lentamente porque dentro de no más de dos años va a tener que estar dirimido si Cristina Fernández va a poder ser nuevamente candidata con una reforma constitucional o no", dijo a Efe DAdamo.
La Constitución argentina habilita la reelección presidencial por sólo un mandato adicional, por lo que, de querer aspirar a un tercer período, Fernández debería impulsar una reforma constitucional, una posibilidad que en febrero pasado fue planteada por sectores "ultrakirchneristas" pero que rápidamente fue desmentida por el Gobierno.
De hecho, hace diez días, en el marco de un encuentro en Caracas con el presidente de Venezuela, Fernández aseguró que "cuatro años son más que suficientes" luego de que Hugo Chávez dijera de forma fallida que la argentina se aprestaba para gobernar por ocho años más.
Pero si bien Fernández asegura que no competirá en 2015 tampoco ha ungido -ni siquiera lo ha insinuado- a quien podría amadrinar para esos comicios presidenciales como candidato del Frente para la Victoria (FPV), el movimiento creado por su esposo y antecesor, el fallecido expresidente Néstor Kirchner.
Los miembros del FPV son dominantes dentro del Partido Justicialista (PJ, peronista), con Fernández como jefa política, pero donde conviven varias líneas internas, incluso férreamente opuestas al Gobierno.