Líderes de la comunidad afroamericana pidieron hoy justicia e hicieron un llamamiento para evitar más casos como el del joven Michael Brown, cuya muerte a causa de los disparos de un policía blanco causó indignación en Ferguson (Misuri, EE.UU.), donde hubo protestas e incidentes durante dos semanas.
Cientos de personas, entre ellas personalidades afroamericanas de EE.UU. como Jessie Jackson, Martin Luther King III y Spike Lee, asistieron hoy en un templo baptista de la ciudad de San Luis a una ceremonia fúnebre en recuerdo de Brown, que tenía 18 años cuando el 9 de agosto cayó muerto en una calle de Ferguson.
El féretro cerrado de Brown, flanqueado por dos fotografías en gran formato de cuando era niño y varias coronas de flores blancas y rojas, estuvo en el centro del altar.
El influyente reverendo Al Sharpton tuvo palabras de consuelo para la familia de Brown y también un mensaje a las autoridades para que su caso "no se vuelva a repetir" y se convierta en una "oportunidad" para cambiar la política y las leyes.
"Estamos obligados a salir de aquí hoy y cambiar las cosas", dijo Sharpton a los asistentes al oficio religioso.
La Casa Blanca, por primera vez en la historia de EE.UU. ocupada por un presidente negro, Barack Obama, envió a tres funcionarios en su representación, uno de los cuales, según medios locales, estudió en el instituto con la madre del joven fallecido.
Los detalles que rodean el incidente continúan sin aclararse. La Policía dice que Brown se abalanzó contra el agente cuando le dieron el alto porque caminaba por el medio de una calle con un amigo, mientras que el amigo asegura que tenía los brazos en alto cuando el oficial disparó contra él reiteradamente.
Sharpton criticó el hecho de que el cuerpo sin vida del joven estuviera tendido en la calle casi cuatro horas y media a la vista de todos y se preguntó "cuáles fueron las circunstancias para dejar a ese chico ahí, como si no le importara a nadie, como si no tuviera seres queridos".
El reverendo aseveró que, tras el caso Brown, "las políticas de Estados Unidos no pueden quedar sin cuestionar".
Después de la petición de Michael Brown padre de que este lunes fuera una jornada de paz, el reverendo se dirigió a aquellos que cometieron saqueos y disturbios en los días de protesta que siguieron a la muerte del joven.