La conferencia internacional sobre "Terrorismo y Prensa", organizada por la UNESCO, se clausuró ayer en Manila con un llamamiento al respeto a la libertad de informar y tras exponer la preocupación por la merma de este derecho a causa de la campaña mundial contra el terrorismo.
"Cualquier estrategia contra la amenaza del terrorismo debe promover el respeto de la libertad de expresión y de prensa, antes que imponer restricciones a este derecho fundamental", acordó por unanimidad la conferencia.
Esta es la primera de una lista de diez resoluciones aprobadas en Manila por periodistas, académicos y grupos civiles de todo el mundo que debatieron durante dos jornadas la situación de la libertad de expresión tras los atentados del 11 de septiembre. Estas resoluciones, a excepción de la primera, aparecen divididas en dos apartados: el derecho a informar sobre el terrorismo y la seguridad de los periodistas.
"La prensa tiene el derecho y la obligación de informar de manera completa sobre el terrorismo, porque el público posee el derecho a saber", según las conclusiones.
Los medios no sólo deben informar, sino también "promover un debate abierto sobre el terrorismo", y estos son derechos que "las partes en conflicto han de respetar".
"La amenaza del terrorismo no puede ser utilizada como una excusa para imponer restricciones al derecho de la libertad de expresión", por ello se exigió independencia en los editoriales, protección para las fuentes de información, acceso a la información pública, libertad de movimientos y privacidad en las comunicaciones.
También exhortó a periodistas, editores, asociaciones de prensa, instituciones académicas y otras organizaciones civiles a "adoptar medidas para que los medios informen de manera profesional y promuevan la tolerancia".
En cuanto a las medidas para aumentar la seguridad de los periodistas, los participantes subrayaron que los informadores, como civiles, tienen unos derechos protegidos por la Convención de Ginebra.
Los Estados deben dedicar suficientes recursos para proteger a los profesionales de ser agredidos, investigar las agresiones y llevar a los responsables ante la Justicia.
La impunidad con la que quedan la mayoría de los ataques contra los periodistas en todo el mundo, el 95 por ciento de los casos denunciados según la UNESCO, ha sido un asunto destacado en esta reunión.
Los medios de información también han de ser responsables de la seguridad de sus profesionales y, para ello, se recomienda un mayor entrenamiento de los reporteros, elevar la seguridad y proporcionar el equipamiento necesario.
Por último, la conferencia pidió a la industria de la información y a la comunidad internacional que considere el establecimiento de un fondo de ayuda para evitar esas carencias.
Periodistas afganos y timorenses, entre otros, destacaron durante el encuentro internacional que una de las trabas en sus respectivos países para que haya una prensa libre es la dependencia financiera de instituciones públicas o privadas.