Una conocida periodista sudanesa, crítica acérrima del Gobierno de Jartúm, podría enfrentar 40 latigazos, una multa o ambas, por lucir en público lo que las autoridades calificaron de "vestimenta escandalosa", de acuerdo a los códigos de la ley islámica.
La Policía encargada de proteger la disciplina general de los sudaneses explicó que la periodista, Lubna Ahmed al-Husayn, vistió prendas que amenazan las virtudes y los valores de la sociedad, que se rige por la Sharia.
Al-Husayn, autora de una columna muy popular en un periódico local, dijo a la BBC que cuando fue observada por la Policía hace una semana vestía una blusa ordinaria y un pantalón.
La periodista, que se encontraba entonces en un restaurante, apelará los cargos.
Al-Husayn, quien usa regularmente la hijab o velo islámico, no es la primera mujer condenada a los azotes por vestir "indecentemente". Una decena de compatriotas han recibido latigazos y multas por ofensas similares.
"Me llevaron a mí y a otras 12 mujeres, varias de ellas sureñas", relató la periodista, haciendo referencia a mujeres oriundas de una zona del país donde predominan las comunidades cristianas y animistas, y por ende la Sharia no se aplica.
Su denominador común era que en el momento del arresto vestían pantalones.
Diez de ellas fueron liberadas tras recibir 10 azotes y las otras tres fueron puestas a disposición del Fiscal, tras solicitar la presencia de un abogado.
Ahora enfrentarán un juicio por "cometer un acto indecente, o violatorio de la moral, o vestir ropa indecente", de acuerdo al Código Penal, que prevé que sean flageladas o multadas, o ambas.
Quienes viven allí cuentan que, cuando oscurece, vigilantes musulmanes salen con la misión de apresar a aquellas personas que estén violando la ley.
Los hombres que son hallados tomando licor o aquellos que han cometido delitos comunes, como robar una bicicleta, son condenados a recibir 80 latigazos.
El objetivo de esos vigilantes no es tanto causar dolor, sino humillación.
La Sharia está basada en el temor. Pero a Mohammed, que robó nueve bicicletas, no se lo acusó de delito común, sino de algo más grave. Por lo tanto, se le amputó la mano derecha.
Las autoridades señalan que fueron "humanas", porque la amputación se realizó con anestesia.
Esta ley es adoptada por la mayoría de los musulmanes, en un mayor o menor grado, como una cuestión de conciencia personal. Pero también puede ser formalmente instituido como ley por ciertos Estados y así también los tribunales pueden velar por su cumplimiento y aplicación estricta.